Hola!
Vida exitosa.
IX
El cuarto: Ministrar.
Es Corresponder a Dios, contribuir con tu vida a la vida de otros.
Tus habilidades y experiencia es con lo que contribuyes, con ello estarás ministrando a otras personas. Ministrar es igual que servir. Puedes sentirte exitoso al disfrutar hacer algo bueno por los demás. Servir sin paga (sin recibir salario), algo que no juega con el estilo de vida mundano.
“Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.” [1ª Pedro 4: 10]
No desperdiciar aquello que Dios nos ha dado, sino ponerlo a producir en favor de la edificación del Reino de Dios. Esto es lo único valedero y eterno: su Reino.
El servicio es la apariencia del amor.
«Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo,
conscientes de que el Señor los recompensará con la herencia. Ustedes sirven a Cristo el Señor.» [Colosenses 3: 23- 24]
Aunque hablar de servicio nos impresione como pasado de moda, resulta que es una actitud del espíritu en que prima una pre-disposición a ayudar ante cualquier necesidad que puedan sufrir otros. Tiene algunos inconvenientes: te levanta de tu estado de comodidad, y pasividad… por eso es sacrificial.
Se despliega un rico mundo de experiencias de satisfacción interna porque nos enriquecemos a nosotros mismos al servir a otros. Nos provoca alegría y da pleno sentido a la vida.
“… en cuanto lo hicisteis a uno de éstos, mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis” (Mateo 25: 40)
Hay que probar hacerlo, no vale que te lo cuenten.
Ministrar/ servir, es un perfil que caracteriza a alguien exitoso.

