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Vida exitosa.
VIII
Tercero: Ser discípulo/ Igual a seguidor.
Imitadores de Cristo, esa es la meta para el éxito. Obedece sus instrucciones, que nuestro carácter sea similar al de Cristo. Es un camino lento, trabajoso y continuo. Ser discípulo es estar dispuesto al aprendizaje con persistencia, y también a enseñar a otros lo que aprendiste.
Cultiva tu Espíritu y tu Madurez espiritual. Ya lo hemos hablado anteriormente, pero es tan importante que insisto:
“Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios…”[Hebreos 6: 1]
Así que es de inteligente dejar atrás las obras muertas… sí aquello que no fructificó y de lo cuál te has arrepentido, ya quedó atrás… ¡fue perdonado!. Decide entonces a partir de ese escalón hacer lo bueno. Y esto incluye en qué andas, con quién andas, qué lees, qué miras… por ejemplo: si te juntas con personas que su fundamento es totalmente distinto a tu fundamento (si es que tiene algún basamento), puede que sus costumbres o hábitos… te estropeen, andes en chismes, eres sucio hablando… con tal de quedar bien con un grupo o amigo pierdes tu «NORTE.»
«No se dejen engañar: «Las malas compañías corrompen las buenas costumbres.» [1ª Corintios 15: 33]
En el Libro de Proverbios (Uno de los libros sapiensales de la Biblia) dice:
«Hijo mío, si haces tuyas mis palabras y atesoras mis mandamientos; si tu oído inclinas hacia la sabiduría y de corazón te entregas a la inteligencia; si llamas a la inteligencia y pides discernimiento… Así andarás por el camino de los buenos y seguirás la senda de los justos. «[Proverbios 2: 1- 3; 20]
Es importante saber escoger las personas que te rodearan, porque pueden influir en tu conducta de forma negativa: alejándote de tu verdadero camino. Es más fácil tirar hacia abajo, que tirar hacia arriba. Dedicate, mejor a tirar tú a otros hacia arriba, lo que es mucho más difícil… sí. ¿Y quién dijo que iba a ser fácil? Pero tienes un arma, la oración, perseverancia y fe. Ese es el discipulado, que otros vean en tí el reflejo de Cristo Jesús y puedan seguirle también.
El éxito radica en ser un buen discípulo/a de Cristo, y para ello la Sabiduría te permitirá saber discernir cómo caminar ese camino. (y con quién)

