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Vida exitosa.
VII
El segundo: Amar la familia de Dios.
Esta es una declaración: amar a la familia de Dios, y es que como dijimos antes, somos seres relacionales, debemos y tenemos que vivir relacionándonos unos con otros.
Y entonces la cosa no radica en ser religioso o no… la cosa radica en actuar, pero ¿con qué? ¿a través de qué? La respuesta, como siempre la tiene la Palabra:
«En Cristo Jesús de nada vale estar o no estar circuncidados; lo que vale es la fe que actúa mediante el amor.« [Gálatas 5: 6]
Repito, ¿con qué?- con fe, y ¿mediante qué? -mediante el amor.
Amense unos a otros, oren unos por otros, tolerense unos a otros, etc. Para hacer esto, habrá que ser parte de una comunidad cristiana. Y también amar a los otros… al prójimo, sea quien sea. Somos relacionales. ¡Si no amas a quien ves, cómo vas a decir que amas a Dios que no ves!
“Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras.” [Hebreos 10: 24- 25]
Entonces una vida exitosa se trata de la fe, que se expresa a través del amor, el amor es el canal por el que puede expandirse la fe. Concentrarse en cuidar el amor, más que en todo aquello que nos llega a través de los sentidos y que es lo que magnifica nuestro entorno mundano, es lo hace la vida significativa, sustancial, transcendental.
Las relaciones, con todos, a través de la mirada de Cristo, es la relación con todos a través del amor.
«Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.
… Ama a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento más importante que éstos.» [Marcos 12: 31- 31]

