lunes 17/05/2021

Hola!

Vida exitosa.

I

Ser exitoso.

Nuestra cultura nos lleva a estar en un constante estado de evaluación: Hago esto, aquello o lo otro… ¿me salió bien?¿los que me rodean notan lo que he hecho con buen ojo? ¿Será que si los demás no dan su visto bueno… es que no tuve éxito en eso? ¿Voy comparando constantemente si la meta es alcanzada con mayor o menor prontitud?

Ciertamente, todos buscamos en mayor o menor medida tener éxito en lo que hacemos.

Y puede que traiga satisfacción personal, si se logra lo que se soñó o se planeaba alcanzar, sea lo que fuera, en el área que fuera, tal vez: terminar un periodo de estudio, conseguir un puesto de trabajo determinado, tener una suma X de dinero, viajar a lugares exóticos, y así miles de “metas,» sobre todo aquellas en que los demás se fijan en nosotros al terminar la labor; que los periódicos hablen de ti, que en YouTube, Instagram, Twitter, Facebook, o la red social que sea que tengas te sigan muchos, eso eleva el nivel de dopamina en tu cerebro… provoca un placer furtivo, porque cada vez necesita más y más.

 ¿Centras tu vida en sólo y unicamente alcanzar “ese éxito;” ese éxito que nos impone nuestro entorno socio-cultural: “El éxito como sinónimo de poder y logros económicos y el de sobre salir socialmente, eso de ser “ALGUIEN ”en esta vida?

¿Será que sí es bueno alcanzar éxito, pero cuál éxito será el verdadero?

Podemos, con frecuencia de manera  inconsciente, pues nos dejamos taladrar la mente con todo eso que luce (aparentemente) conllevar a ser exitoso. Confundir el tablón de alcanzar éxito en cuanto a CALIDAD de vida y felicidad, con el tablón de alcanzar el éxito financiero y social.

¡Ahí es donde nos perdemos!

De nada nos es ajeno  eso de que hay gente muy rica (dinero y posesiones materiales), muy famosa (en las artes, política, esfera científica, etc.), y paralelamente esa gente es muy desdichadas. Las historias son de miles de personas.

Unas pocas palabras de la sabiduría bíblica tiran por tierra eso que llaman éxito equivocadamente, porque al Señor no le es grato:

«No sufriré al de ojos altaneros y de corazón vanidoso.» [Salmos 101: 5b]