martes 13/04/2021

Hola!

Séptima palabra de cristo en la cruz.

Por: Patricia Caizaguano.

«Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu.»

Despúes de haber bebido de la copa de la ira de Dios, la misma que significaba la separación eterna de Dios, el olvido y abandono en la oscuridad total y sin esperanza por nuestros pecados El Señor entregó su Espíritu.

Mateo 27: 50- 54 «Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu.
Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron;
y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron;
y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos.
El centurión, y los que estaban con él guardando a Jesús, visto el terremoto, y las cosas que habían sido hechas, temieron en gran manera, y dijeron: Verdaderamente éste era Hijo de Dios.»

Lucas 23: 46 «Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró.»

Al leer estos pasajes y sobre todo lo descrito por el evangelista Mateo, sabemos que el sacrificio de Jesús afectó y conmovió al mundo entero. Con gran admiración miramos que estos sucesos fueron de tal magnitud y visibles a muchos , a tal punto que el centurión reconocía que verdaderamente Jesucristo es el Hijo de Dios.

«Padre, en tus manos encomiendo mi Espíritu.»

Estas Palabras dirigidas al Padre, ponen fin a la obra redentora del Señor.

Estas palabras deben ser una verdad en nuestros corazones, de tal manera que nos hagan vivir como como verdaderos hijos de Dios, llenos de esperanza de que al terminar nuestros días en esta tierra volveremos al Padre también.

Cuanta certeza y fe para nosotros tienen estas palabras, en medio de las aflicciones de cada día sujetarnos por medio de Jesucristo el Cordero que limpia cada uno de nuestros pecados.