martes 06/04/2021

Hola!

Segunda palabra de Cristo en la cruz.

Por: Silvia Caizaguano.

«De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el Paraíso«

Palabra de Jesús:
Lucas 23:43 «De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el Paraíso.»

Así sucedió:
Lucas 23: 35 «Y el pueblo estaba mirando; y aun los gobernantes se burlaban de él, diciendo: A otros
salvó; sálvese a sí mismo, si éste es el Cristo, el escogido de Dios.
Los soldados también le escarnecían, acercándose y presentándole vinagre,
y diciendo: Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo.
Había también sobre él un título escrito con letras griegas, latinas y hebreas: ESTE ES EL REY
DE LOS JUDÍOS.
Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo,
sálvate a ti mismo y a nosotros.
Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la
misma condenación?»

Tengamos en cuenta los aspectos que se resumen en esta Palabra:

La condición humana, el Ministerio de Jesús, El arrepentimiento, la Fe, la Gracia y misericordia, amor y soberanía del Señor.


1.- La condición de la humanidad:
Romanos 3: 23 «Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.»


Y el ministerio de Jesucristo fue llamar a los hombres al arrepentimiento: Fue lo que reconoció el malhechor,
Lucas 23: 41 «Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron
nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo.»


2.- Es necesario el arrepentimiento:
1 Juan 1: «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados,
y limpiarnos de toda maldad.»


Lucas 23: 42 «Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.»


3.- Fe:
Juan 1:12 «Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad
de ser hechos hijos de Dios.


Lucas 23: 43 «Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.»

4.- Gracia, Amor, Misericordia y Soberanía del Señor:

Hebreos 12: 1- 2 «Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube
de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con
paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.»