Hola!
III
Nosotros
Es fácil estremecerse, admirar, danzar y gritar eufóricamente…
Mateo 1: 8- 11… Y la multitud, que era muy numerosa, tendía sus mantos en el camino; y otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino.
Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!
Cuando entró él en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, diciendo: ¿Quién es éste?
Y la gente decía: Este es Jesús el profeta, de Nazaret de Galilea.
¿Y luego qué?
Luego del primer impacto, (la entrada triunfal a “tu Jerusalén”) … ¿será que puedes “amarrarte el cinturón” y seguir adelante tras la huella de Aquel que impactó tu vida… o será más fácil echarte atrás, o detenerte y evitar el compromiso?
Es que si no le seguimos… le negamos, así también nos unimos a aquellos que gritaron: ¡Sea crucificado!
Mateo 27: 23 … Y el gobernador les dijo: Pues ¿qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban aún más, diciendo: ¡Sea crucificado!
Podemos re- meditar: ¿qué nos acerca y qué nos aleja de Aquel que entró triunfal en “mi Jerusalén”?
Tenderás ante Él tu manto… agitarás palmas ante su presencia… y luego de la primera vivencia, ¿volverás a tu vida de antes?
Mateo 27: 25… Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos.

