lunes 08/03/2021

Hola!

I

Para muchas cosas en la vida, no se necesita tener fe… las cosas que vemos directamente con nuestros ojos, experiencias reales en situ. Así por ejemplo, para creer en la muerte, sólo con sufrir la perdida de un ser cercano, o mirar los cementerios ya es suficiente. La verdad es que cada uno de nosotros en cualquier momento puede estar a un latido de distancia de la eternidad. Tu corazón late aproximadamente 100.000 veces en un período de veinticuatro horas. Un día, uno de esos latidos será el último.*

Sin embargo todos tenemos fe en algo, algo que no es tangible en el momento, digamos… tenemos fe en que los que conducen los automóviles cerca de nosotros se detendrán en la luz roja. ¡Pero esa fe grandiosa y esa convicción de la existencia de Dios… no todos la tenemos! Entonces para creer en Dios necesitamos fe.

Toquemos más de cerca el tema de la muerte, ¿No te preocupa esa idea? La mayor parte de la gente tiene un miedo natural a la muerte. Porque inexorablemente todos moriremos. La muerte nos encontrará. Y estaremos en algún lugar por toda la eternidad ¿Dónde estarás tú?

La pregunta es: ¿La esencia de esta vida es nacer y morir? Entre tanto divertirnos, sufrir, crecer, peinar canas, etc. ¿Para qué estamos en este planeta? ¿Cuál es el propósito de nuestra existencia?

El libro «A un solo latido de distancia. Tu viaje a la Eternidad,» (que puedes leer en la sección Biblioteca de esta web) nos guía por un camino de reflexiones y conclusiones muy acertadas sobre la muerte, el escritor Mark Cahill, nos muestra la pregunta clave, dónde estarás por la eternidad. Tomaremos los apuntes sobre sus argumentos y los detallaremos desde nuestra perspectiva.

¿Acaso no hay nada más en este día que estás vivo, que vivir y morir? ¿Cómo sabemos si el tiempo que hemos pasado en la tierra ha sido exitoso?

*Todas las palabras en letras cursivas son tomadas literalmente del libro «A un solo latido de distancia. Tu viaje a la eternidad» (Mark Cahill)