Hola!
La Conversión/ Convertirse.
Estupenda sensación: Percibir esa experiencia vital en un instante, de no tener… a tener.
La conversión, es lo que llamamos los cristianos VOLVERSE A DIOS. Fijaos que no digo encontrar a Dios, digo: Volverse a Dios. Porque el Señor está siempre ahí, tocando la puerta… sólo que nosotros le damos la espalda al Creador, y en un instante al VOLVERNOS a Él le descubrimos… porque Él ya nos conoce de siempre… nos amó primero y es quien llama a nuestra puerta, siempre ha estado ahí para nosotros.
Este es el inicio: «Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.» [Mateo 4: 17]. Una cosita: primero te vuelves, luego te arrepientes y de pronto preguntarás: Señor, ¿Qué quieres que yo haga? Al llamar SEÑOR a tu Dios estás confesando con tu boca que tu vida estará en lo adelante en su Voluntad.
Muchos hablamos que nos convertimos… pero sino experimentamos el arrepentimiento, y hacemos la pregunta clave: – Señor, ¿Qué quieres que yo haga?– Dudo que fuese una CONVERSIÓN.
«Pero Dios, habiendo pasado por alto los tiempos de esta ignorancia, ahora manda a todos los hombres en todo lugar, que se arrepientan.» [Hechos 17: 30] La ignorancia es la parte de nuestra vida que vivimos de espaldas a Dios. El arrepentimiento es VOLVERNOS a Dios, y de manera drástica dejar la vida pasada y nacer de nuevo. No porque entras nuevamente al seno de tu madre, y nuevamente naces, no: es nacer del Agua y del Espíritu.
«Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.» [Juan 3: 3] E insistió y replicó Jesús: «De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.» [Juan 3: 5]
De esa experiencia vital que hablamos, el encuentro personal con el Señor es bidireccional: Dios llama y tú respondes. Según tu respuesta pasarás de no tener (fe) a tener (fe)… como sucedió a Pablo.

