lunes 08/02/2021

Hola!

Actuar en Buena Voluntad.

Tenemos la facultad de decidir y ordenar nuestra conducta, y en general todas las personas somos capaces de elegir comportarnos de una u otra manera, es a lo que denominamos VOLUNTAD, sea el acto o pensamiento bueno o menos bueno, malo o muy malo para con nosotros mismos o para con los demás, siendo o no esa conducta agradable a Dios (según los preceptos que nos enseñan la Escrituras), somos en principio los responsables porque tenemos en «depósito» lo que llamamos: libre determinación/libre albedrío. Hablo no de aquello que puedan obligarnos a hacer (impulso externo que a ello nos obligue), hablo de la propia voluntad.

La distinción a tener en cuenta es si nuestra VOLUNTAD al realizar cualquier cosa que sea… es BUENA o no. Si el espíritu es de «buena voluntad,» será acompañado de la voluntad al BIEN, para construir lo que es correcto y justo, lo correcto y justo para todos los implicados en dicha acción. (Lo digo porque muchas veces escudándonos en hacer un bien a alguien… resulta que es dañado otro… se arriesga la justicia y la equidad en dignidad de algunos de los implicados, porque nos decimos: «entre esto y aquello escojamos el mal menor.»)

Así que hacer elección, es algo para meditar… «Los necios se mofan del pecado; mas entre los rectos hay buena voluntad.» [Proverbios 14: 9]

Procurar hacer las cosas honradamente… no sólo delante del Señor sino también delante de los hombres, como explica Pablo en 2ª Corintios (ejemplificando cómo los hermanos se comportaron administrando las ofrendas, y también describe lo solícito que estuvo Tito que al recibir la exhortación y por propia voluntad partió a ir a donde debía). Redondeando la idea, en nuestro andar el cumplir la Voluntad de Dios es imprescindible… sin embargo el mostrar a los hombres que actuamos de Buena Voluntad también importa.

La intención, el ánimo y resolución de hacer algo, determinará la rectitud con que hagamos cada una de las cosas y mostrará si persistimos en Buena Voluntad.