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II
Por ejemplo, pongamos el caso de adulterar la Palabra de Dios (lo que dice la Biblia, lo que el Espíritu Santo inspiró, y fue recogido en las Escrituras.)
«Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios.» [2ª Corintios 4: 2]
Sinónimos de ADULTERAR: falsificar, mixtificar, defraudar, imitar, remedar, falsear, corromper, pervertir, viciar.
Significado de ADULTERAR: (Del lat. adulterāre.) Falsear, alterar la naturaleza de algo.
No me referiré al adulterio (también iniquidad) que se comete cuando se adora a dioses falsos, porque la mayoría somos conscientes de quién es el Único y Verdadero Señor («¿De quién os habéis burlado?…
que os enfervorizáis con los ídolos debajo de todo árbol frondoso, que sacrificáis los hijos en los valles, debajo de los peñascos?» [Isaías 57: 3]) Me refiero, en este estado de opinión, a adulterar cuando al hablar sobre la Palabra de Dios, de manera que sea absolutamente dulce a los oídos de aquellos que aún no la conocen o están negativos a escucharla… decidimos hablarle sobre la Biblia (con «astucia»), sólo mencionamos la porción que «luce» como permisiva, como que es un guante que se adapta a cualquiera cosa que sea, a lo que quieras que se adapte… así que puedes hacer lo que quieras… aún iniquidades… porque la Palabra de Dios es permisiva, será la conclusión que saque el oyente. Si no está en contexto o la interpretación es fuera de la Presencia del Espíritu Santo… estás haciendo a Dios mentiroso, estaremos tergiversando la escritura, torcemos las claras palabras del Dios soberano de la Biblia, y serviremos de tropiezo a otros que no verán al Dios verdadero ni comprenderán la obra redentora de Cristo.
Esto… no es digno, no edifica, no es justo, entonces ¿es iniquidad?
Dos cosas distintas: Una es enseñar los rudimentos de la Palabra de Dios a aquellos que son aún como niños en el camino de la fe y otra es, no mostrar la Sana Doctrina de forma clara. La sana doctrina corresponde al cuerpo de verdades que explican y definen la fe… ahí no se admite confusión, ni paños tibios, ni mirar a través de la óptica del que escucha… aún cuando sean tardos para oír, aún cuando, por no tener madurez no entiendan el «alimento sólido» de la Palabra, y necesiten «leche.» Pero leche no adulterada.
«… desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación… « [1ª Pedro 2: 2]

