Hola!
Ordena mis pasos con tu palabra, Y ninguna iniquidad se enseñoree de mí.
Líbrame de la violencia de los hombres, Y guardaré tus mandamientos.
Haz que tu rostro resplandezca sobre tu siervo, Y enséñame tus estatutos.
Ríos de agua descendieron de mis ojos, Porque no guardaban tu ley. Tsade
Justo eres tú, oh Jehová, Y rectos tus juicios.
Tus testimonios, que has recomendado, Son rectos y muy fieles.
Mi celo me ha consumido, Porque mis enemigos se olvidaron de tus palabras.
Sumamente pura es tu palabra, Y la ama tu siervo.
Pequeño soy yo, y desechado, Mas no me he olvidado de tus mandamientos.
Tu justicia es justicia eterna, Y tu ley la verdad.
Aflicción y angustia se han apoderado de mí, Mas tus mandamientos fueron mi delicia.
Justicia eterna son tus testimonios; Dame entendimiento, y viviré. Cof
SALMOS 119: 133- 144

