Hola!
IV
La que se hace más popular en nuestros días es la Eutanasia piadosa, aquella que se practicaría con el fin de aliviar los dolores y sufrimientos del enfermo. Sus apologistas afirman que en la vida no tiene sentido el dolor. Deslindemos aquí el suicidio y el suicidio asistido, que en resumen se incluyen en la eutanasia, desde la mirada moral.
El suicidio no es lícito, cristianamente hablando, se incluye en el contexto de no matarás, va contra la ley natural, y además el que se priva a sí mismo de la vida, peca contra Dios, su creador. Y aunque hay una responsabilidad individual en tales casos, sólo toca a Dios juzgar.
También gran responsabilidad corresponde a la sociedad porque ejerce o permite influencias en los individuos que lleva a tal desenlace. Algunas de esas influencias son: el favorecer la disgregación de la familia como grupo primario, favorecer relaciones de tipo funcional y utilitarias entre los miembros de una familia, esto puede conllevar al aislamiento de los individuos los cuales son condenados de algún modo, a enfrentar en soledad sus problemas personales. Por otra parte, los valores que se proponen no satisfacen las exigencias del alma: todo se concreta en riqueza material, afirmación personal, bienestar propio, culto a la personalidad, idolatría a personajes públicos, etc. Y, por otra parte favorece la debilidad psíquica de los individuos al no robustecer las estructuras psíquicas de los miembros de la sociedad con una formación humana auténtica.
Cuando se trata de suicidio asistido, aun mediando “razones de piedad”, se añade el agravante de los lazos de parentela de quien asiste positivamente o consiente al suicidio del moribundo, o las obligaciones de justicia y
deontología de quienes lo practican, como personal sanitario.
Hasta aquí hemos evaluado de forma somera, qué implica la eutanasia, y sus variantes, la pregunta es ¿En qué beneficia a la sociedad actual hacer insistencia en que prevalezca el hábito y práctica de la eutanasia? Pienso que en nada que sea, moralmente hablando, bueno, útil o agradable a Dios.
¿Desarrollar habilidades e implementar medios terapéuticos para mitigar el dolor y el sufrimiento, no sería más conveniente, más humano y más respetuoso a la vida de aquellos que padecen?

