martes 19/01/2021

Hola!

II

Y si todo esto de la moral y la ética debe aplicarse en la existencia de la persona, tendríamos que entrar a considerar desde cuándo y hasta cuándo es la vida de la persona, ¿no? Esto sí que es un «problema» para muchos, delimitar el período de la existencia humana. Muchos pretenden corregir éste período y adecuarlos a su propia conveniencia, según sea el caso. Y para algunos la Vida comienza luego que nace el bebé… y la vida termina justo antes de que ocurre un accidente descomunal y la persona queda en estado parapléjico, por mencionar un triste ejemplo; si triste es, pero vida hay aún en estado parapléjico.

Nota: El primer principio es la formulación de que el hombre es una «unidad substancial de alma y cuerpo.» Aún al inicio de la vida porque : «Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.» [1ª Tesalonicenses 5: 23] Al aceptar esto, queda fuera todas las especulaciones del reduccionismo, que «reducen» la naturaleza humana negando la existencia del alma. Segundo principio: El cuerpo participa de la dignidad de la «imagen de Dios, «precisamente es animado por el alma espiritual.» El alma da vida: «… y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.» [Génesis 2: 7b] «Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.» [Génesis 1: 27]

El tema del comienzo de la Vida no es tan complejo como quieren mostrar algunos, es simple: Dios creador del Universo, por razones que escapan a nuestro entendimiento permite el Inicio de una vida, sea cual sea su «calidad» [para nuestra escala de calidad puede que un bebé con Síndrome de Down, sea de baja calidad, lo cual no es certero, pues para Dios sigue siendo la perfección que muchos desconocen].

Adentrémonos en el tema. Entonces, ¿Cuándo comienza la VIDA?

El proceso biológico que abarca la vida de una persona, comienza en la concepción. Sólo la concepción determina un corte con un «ANTES» y «DESPUÉS,» de naturaleza esencialmente diversa. Es ahí donde hace su aparición un ser nuevo, plenamente individualizado, es diverso de las células que le dan origen (madre/ óvulo y padre/ espermatozoide) y distinto del cuerpo materno que le anida.

«Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre.» [Salmos 139: 3] y «Sobre ti fui echado desde antes de nacer; Desde el vientre de mi madre, tú eres mi Dios.» [Salmos 22: 10]

¿Cuántos asuntos morales están relacionados con el aceptar o no que la VIDA comienza en la Concepción y por acto milagroso del Creador?

Ya son demasiados: Métodos anticonceptivos, Aborto (indirecto, terapéutico, eugenésico), ¿Asignación de derechos humanos al no nacido?, Intervenciones en el proceso de fecundación, Lucha contra la esterilidad, Gestación subrogada, Esterilización, Manipulación de embriones, Experimentación genética… etc.

El conocimiento de estos aspectos, puede que nos permita actuar de forma moralmente adecuada y correcta, según los principios éticos bíblicos ante situaciones que impliquen elegir el respeto a la VIDA en y desde sus inicios.