Hola!
I
Y aún con este año en «pañales,» podremos hacernos más planes/ programas/ propósitos. En la primera semana el sugerir adherirnos a la Palabra cada día por todo el año: un PLAN de Lectura, de forma continua y constante, de tapa a tapa, como dicen algunos, es porque tengo al 100% seguridad que sería de bendición. Teniendo en cuenta que creemos que la Biblia es la máxima AUTORIDAD.
Esta semana formulo el lineamiento de «conseguir apartarnos cada día más para Dios.» No hablo de enclaustrarnos en nuestros perfiles privados y encerrarnos de espaldas al «mundo», no… está escrito de esta manera: «No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.» [Oración especial del Señor por nosotros, Juan 17: 1- 26]. Ahí tenemos la primera pista, vivimos aquí y ahora, y el propósito es de Dios, y nuestro quehacer debe ser encaminado a ello. La segunda pista: «Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.» La forma de ser santificados, es decir separados para Dios, es siguiendo su Palabra que es verdadera.
La palabra Santo y su referente Santidad, siempre trae algo así como cierto desconcierto, pues tenemos la predisposición que el santo es aquel que hace grandes obras o que se destaca por su vehemencia ante las cosas del Señor, por ejemplo en el entorno del cristianismo católico ser un santo es dicho de una persona que es declarada santa por la Institución, y se demanda culto universalmente para ella.
Pero, siempre hay un pero… resulta que la palabra SANTO (del latín: sanctus), va más allá, primero que nada porque su significado esencial es: Perfecto y libre de culpa. Y sabemos que sólo uno cumple este parámetro, Jesucristo. El resto de los «hombres y mujeres,» no. Justificaré lo que digo: «En aquel día mirará el hombre a su Hacedor, y sus ojos contemplarán al Santo de Israel. Y no mirará a los altares que hicieron sus manos, ni mirará a lo que hicieron sus dedos, ni a los símbolos de Asera, ni a las imágenes del sol. « [Isaías 17: 7- 8]. Y «No hay santo como Jehová; Porque no hay ninguno fuera de ti, Y no hay refugio como el Dios nuestro.» [1ª Samuel 2: 2]. Y aún hay más: «por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios…» [Romanos 3: 23].
En cuanto a la exactitud de Santo, es sólo el Señor. Aún así somos llamados a santidad.


Una respuesta a “lunes 11/01/2021”
Hermosa reflexión! Apartando tiempo para Él diaramente nos adentramos en ese precioso proceso de santificación.
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