lunes 04 /01/2021

Hola!

I

Un nuevo período se abre ante nosotros, un año … doce meses para vivir en la Palabra: ¿Este sería un buen propósito a proponerse cumplir en esta nueva etapa? Entre tantos planes que hacemos todos al comenzar el Nuevo año… un buen Plan: Ubicarse bajo la Autoridad de Dios, cada día, cada mes, todo el año.

Autoridad, este vocablo es importante. Es indispensable conocer qué/quién es una «autoridad verdadera.» Ahora mismo, muchos se apropian o enseñorean de «cierto conocimiento o posición» y piensan (y nos hacen pensar) que por esa posibilidad ya tienen autoridad. Y de ahí tanta confusión y despiste que sufrimos porque como veletas al viento miramos y oímos a cada uno de los que se adueñan de una supuesta Autoridad por la posición social o de cualquier índole que ocupan… ya sea alguien que se dedica a la esfera científica, política, económica, religiosa, cultural… u otra cualquiera temática. Y claro, los medios de difusión son el canal a través de los cuales cualquiera nos conquista; dicen o explican cualquier cosa que sea interesante para los tiempos que corren y los asuntos que nos llaman la atención y se hacen «virales,» o mejor dicho, les hacemos «virales.» ¡De esa manera se vuelven populares y cualquiera de la opiniones que emiten se convierten, sin más en opiniones certeras y autorizadas!

No porque alguien tenga cierto «poder,» ya tiene autoridad, no. La autoridad va acompañada de poder… pero no siempre el poder va acompañado de autoridad, y he aquí donde hay que demarcar o deslindar ambas cualidades.

Las acepciones de la palabra AUTORIDAD son varias. Una de ellas es la que más trae a equivocación: poder que gobierna o ejerce el mando, de hecho o de derecho. A esta me refería cuando mencionaba arriba, que alguien que tenga poder… ya en sí pensamos que tiene autoridad. Sí, tendrá autoridad sobre otros al ejercer su trabajo, claro… pero a la AUTORIDAD a que me quiero referir es aquella que releja: Prestigio y crédito que se reconoce, ya sea una persona o institución, por su legitimidad o por su calidad y competencia en alguna materia. Es alguien o alguna institución, o discurso, o hecho que está apoyado en alegaciones verdaderas, ciertas e inequívocas.

A partir de aquí … ¿Seremos capaces de distinguir una autoridad con poder verdadero… y un poder sin autoridad verdadera?