miércoles 16/12/2020

Hola!

VIII

Luego de la visita de los magos de Oriente, José tomó a su familia y de noche huyeron, pues a José se le apareció en sueños el ángel de Señor: «Levántate y toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y permanece allá hasta que yo te diga; porque acontecerá que Herodes buscará al niño para matarlo.» [Mateo 2: 13].

Nuevamente un ángel en sueños, avisa a José sobre lo que debe hacer, él y María humildemente obedecen… el ¿por qué? era de gran importancia, a Jesús pretendían matar. Sería sumamente trabajoso para José y María, en medio de la noche recoger y salir de esa manera, hacia un territorio no confiable, sin embrago era el lugar donde posiblemente no buscarían al pequeño Jesús; Egipto, de donde Dios sacó al pueblo elegido, pienso que debió de ser muy sorprendente y extraño para ambos el tener que tomar ese camino… pero obedecieron en silencio y con prontitud.

Es interesante, esta similitud: el Hijo de Dios fue exiliado en Egipto, igual que en su día lo fue el pueblo de Isrrael. «Cuando Israel era muchacho, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo.» [Oseas 11: 1] Y Mateo es puntual en aludir con frecuencia todas las profesías del A. T. cumplidas en Jesús. Vivieron en Egipto hasta la muerte de Herodes.

Un ángel del Señor, como era lo habitual, apareció a José en Egipto:  «Levántate, toma al niño y a su madre, y vete a tierra de Israel, porque han muerto los que procuraban la muerte del niño.» [Mateo 2: 20]. Así que José y María toman al niño y regresan a su tierra. Y se instalaron en Nazaret, en la región de Galilea, para que se cumpliese lo que fue dicho por los profetas, que habría de ser llamado nazareno.

El ejercitar la obediencia es un hábito que bendice a todo cristiano, anímate a dejar de cuestionar al Señor, cada vez que surge la necesidad de un cambio de planes, de camino o de decisión… es porque Dios te conduce al sitio apropiado aunque te luzca extraño.

Dice la Palabra que el niño crecía y se fortalecía, se llenaba de sabiduría y la gracia de Dios era sobre él.