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IV
Y todo estaba cronometrado. Para que se cumpliera la escritura, el Salvador nacería de una virgen, sería estirpe de Abraham y está claro que provendría de la raza de los judíos. En Gálatas 3: 16 el apóstol Pablo decalra: Ahora bien, a Abraham fueron hechas las promesas, y a su simiente, No dice: Y a las simientes, como si hablase de muchos, sino como de uno,: Y a tu simiente la cual es Cristo.
El salvador nacería en Belen, el pueblo natal del rey David, en Belen de Judea debía nacer: «Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad.» [Miqueas 5: 2].
Pues, un edicto de parte de Augusto Cesar, provocó que José y María volviesen a Belén, por cuanto debían empadronarse en la tierra de la casa de David. Y justo estando allí se cumplieron los días para alumbrar su mujer María… y nació aquel niño, pero no en un lugar preparado para ello, no en una cómoda e iluminada habitación; no había lugar en el mesón, no quedó de otra que acomodarse como mejor pudieran en el establo… y el pequeño descansaba en un pesebre (Especie de cajón en que se da a comer a los animales, que estaba en los establos) [Lee Lucas 1: 1- 8].
«Belén tambíen llamada la casa del pan,» que apropiado que fuese Belén el lugar de nacimiento de quien es el Pan de Vida. «¿No dice la Escritura que del linaje de David, y de la aldea de Belén, de donde era David, ha de venir el Cristo?» [Juan 7: 42]. Es interesante lo siguiente: «Hice pacto con mi escogido; Juré a David mi siervo, diciendo: Para siempre confirmaré tu descendencia, Y edificaré tu trono por todas las generaciones.» [Salmos 89: 3- 4]. Así que era Belén, sin dudas donde debía nacer el Salvador. En las condiciones que nació… llama mi atención: un lugar recogido, poco visto, donde había más que nada intimidad y seguramente nadie entraría a observar qué estaba pasando, igual no comprenderían que se estaba gestando el nacimiento del Rey de Reyes, mejor era pasar desapercibidos. Vendrían quienes tendrían que venir, aquellos pastores avisados por los ángeles. Más certeza encuentro en todo ese acontecer, puesto que Dios estaba al tanto de todo lo que iba sucediendo, por extraño que luzca… era el Plan.
Belén fue el lugar para que entrara el Hijo de Dios encarnado, y la manera en que nació de mujer, le acerca a la realidad de los hombres. ¿Dos padres carnales insignificantes? A la vista de todos, María y José eran dos personas pobres, e insignificantes. Dios tenía un propósito al usar a esas dos personas supuestamente insignificantes, fueron el «cause» del Plan de Dios de las edades: La Redención del ser humano por medio de su Hijo.
¿Puedes, (si lo quieres) preparar tu humilde «pesebre,» en quietud e intimidad para recibir a tu Salvador?

