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III
En Génesis 22: 18 y 12: 2- 3, la Biblia alude al Señor, «En tu simiente serán benditas todas las naciones de la tierra, por cuanto obedeciste a mi voz. « Ya a Abraham se le advierte que de entre sus descendientes, nacerá el redentor… «Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.» Es interesante como se hace énfasis que la bendición es para todas las familias de la tierra.
La simiente. Aquí, se describe la procedencia del Señor: «Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.» [Mateo 1: 1], Lea Mateo 1: 1- 17. El evangelista pretende mostrar la pertenencia al pueblo de Israel: a una tribu y familia determinada, en el caso de Jesús, se da especial importancia al hecho de ser descendiente de la familia del rey David. Los judíos, sobre todo, después del destierro, dieron gran importancia a las listas de antepasados o de ascendientes, la llamada genealogía. Y todo esto prueba la certeza de las profecías del Mesías en Jesús.
María. La joven virgen prometida a José, aceptó el reto sin miramientos. Fue escogida (Bendita tú entre las mujeres), para ser la madre del Salvador, y de manera lúcida pregunta al ángel que le anuncia que concebirá y dará a luz un hijo y que se llamará Jesús (El Señor salva: Jeshua), que: ¡¿cómo podría ser, si no conoce varón?!… y al escuchar que el Espíritu Santo vendría sobre ella, creyó y humildemente dijo: « He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra.»[Lucas 1: 38]
José. Tambíen creyó y obedeció. En sueños se le revela la verdad: «Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.»[Mateo 1: 20], José aceptó a María, y supo que en ella se cumplía la profecía: «He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.» [Mateo 1: 23]
María humildemente y José sabiamente, ambos aceptaron ser instrumentos para la venida del Mesías, ¿puedes tú aceptar de igual manera la llegada a tí del Salvador?

