Hola!
I
¡Se acercan las fiestas… las fiestas por la Navidad! Comienza un bullicioso estallido de luces, adornos, pequeños o grandes expositores del llamado Nacimiento… y la gente descansa de su ajetreado que-hacer para pasar unos días en casa, en familia, de excursión, celebrando comidas festivas, regalando o recibiendo regalos, haciendo turísmo… ¡lo que se pueda… en estos días raros de Pandemía y de extremo cuidado para evitar contagios!
Una conmemoración cristiana, que se extendió tanto… que se ha convertido en una fiesta secular también, pues aquellos que no celebran la significación de la Natividad del Señor, igual aprovechan la ocasión para relajarse, y celebrar que «para» casi todo, por así decirlo.
Es curioso, muchas personas hacen de las Navidades un brindis… sin siquiera conocer qué es la Navidad.
Del inicio de esta celebración, se sabe que la difusión de la celebración litúrgica de la Navidad fue rápida. En la segunda mitad del siglo IV se va extendiendo por todo el mundo cristiano: por el norte de Africa (año 360), por Constantinopla (año 380), por España (año 384) o por Antioquía (año 386). En el siglo V la Navidad es una fiesta casi universal.
Hay varias teorías de porqué se escoge la fecha del 25 de diciembre, como el posible nacimiento de Jesús.
Una de ellas es:
«El profesor Shemarjahu Talmon, de la Universidad Hebrea de Israel, investigó el pasaje del Evangelio de Lucas, (1, 5-13) en el que se cuenta que en la época en la que Herodes era rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías,de la clase de Abías, marido de Elisabet.
Lucas dice que «mientras Zacarías oficiaba ante el Señor, en el turno de su clase, según la usanza del servicio sacerdotal, le tocó a suertes entrar en el templo para hacer la ofrenda del incienso» y en ese momento se le apareció un ángel que le predijo el nacimiento de un hijo, que habría de llamar Juan.
Los sacerdotes del antiguo Israel se dividían en 24 clases, que se organizaban en un orden que no variaba y que debían prestar servicio litúrgico en el templo durante una semana, de sábado a sábado, dos veces al año. La clase de Zacarías, la de Abías, era la octava en el orden oficial.
Talmon reconstruyó los turnos con la ayuda del calendario de la comunidad esenia de Qumrán. El segundo de los turnos era en septiembre. Las antiguas Iglesias de Oriente celebran la concepción de Juan el Bautista entre el 23 y el 25 de septiembre.
El evangelista Lucas dice que la Anunciación del ángel Gabriel a María, una joven virgen que vivía en Galilea, en la ciudad de Nazaret, desposada con José, de la casa de David, sucedió seis meses después de la concepción de Juan el Bautista (Lc, 1, 26). Las liturgias orientales y occidentales concuerdan en la identificación de esta fecha con el 31 del mes de adar, que corresponde a nuestro 25 de marzo, fecha en la que la Iglesia celebra la Anunciación y la concepción de Jesús. La fecha del nacimiento, por tanto, debería ser situada 9 meses después, es decir el 25 de diciembre. «
Otra teoría es la derivada de la fiesta del Solsticio. Una explicación bastante difundida es que los cristianos optaron por ese día porque, a partir del año 274, el 25 de diciembre se celebraba en Roma el dies natalis Solis invicti, el día del nacimiento del Sol invicto, la victoria de la luz sobre la noche más larga del año, una estartegia para permitir la conversión de los pueblos paganos.
Sea cual sea la exactitud de porqué es el 25 de diciembre que se celebra el nacimiento de Jesús, el mesías prometido, lo cierto es que en toda la tierra celebra este día de manera especial. ¿Qué celebramos, cómo lo hacemos, por qué y para qué? Si celebras la Navidad, estas son las preguntas que podrías hacerte.

