Hola!
Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; Avívame en tu camino.
Confirma tu palabra a tu siervo, Que te teme.
Quita de mí el oprobio que he temido, Porque buenos son tus juicios.
He aquí yo he anhelado tus mandamientos; Vivifícame en tu justicia.
Venga a mí tu misericordia, oh Jehová; Tu salvación, conforme a tu dicho.
Y daré por respuesta a mi avergonzador, Que en tu palabra he confiado.
No quites de mi boca en ningún tiempo la palabra de verdad, Porque en tus juicios espero.
Guardaré tu ley siempre, Para siempre y eternamente.
Y andaré en libertad, Porque busqué tus mandamientos.
Hablaré de tus testimonios delante de los reyes, Y no me avergonzaré;
Y me regocijaré en tus mandamientos, Los cuales he amado.
Alzaré asimismo mis manos a tus mandamientos que amé, Y meditaré en tus estatutos.
SALMOS 119: 37- 48

