lunes 30/11/2020

Hola!

Sigamos observando detalles sobre la Verdad de la resurrección del Señor. Hoy miremos: c).- la sepultura en sí, es decir el entierro.

¿Cómo fue su sepultura? Es cautivador leer sobre el acto de la sepultura a Jesús, hay mucha especificación al atestiguar los Evangelios sobre este asunto en particular. Lo que no es habitual encontrar en libros que recogen la historia de la vida y muerte de grandes personajes, ya fueran políticos o religiosos o militares, ni siquiera en el A.T. se detallan funerales de los profetas o reyes … ni de reyes de Babilonia, ni Faraones egipcios, ni filósofos de Grecia , o de Cesares…

Desde quien quitó su cuerpo de la cruz, la envoltura, las vestiduras fúneres, todos los presencentes, lugar exacto de la tumba , y el dueño de esa tumba.(Todos los detalles descritos son tan realistas que han podido ser plasmados en las pinturas de grandes artistas de todos los tiempos.)

Un recuento de la historia. Sobre las costumbres de sepultura entre los judíos: «No solamente los ricos, sino aún los moderadamente acomodados, tenían sepulcro propio, el que probablemente era adquirido y preparado con bastante anticipación antes de que lo necesitaran, y era tratado y heredado como propiedad privada y personal. En tales cavernas, o sepulcros labrados en la roca, se colocaban los cuerpos, habiendo sido ungidos con muchas especies, como mirto, áloes, y en un período posterior, con hisopo, aceite de rosas y agua de rosas. El cuerpo era vestido y envuelto, si era posible, en las ropas usadas en las cuales se habían guardado originalmente un Rollo de la Ley. Los sepulcros eran labrados en la roca o cavernas naturales o bien en grandes bovedas amuralladas, con nichos por los lados.» (Life and Times of Jesus the Messiah. por Alfred Edersheim. Historiador)*

Todo parece indicar que dada las prisas para evitar que ultrajaran el cuerpo del Señor, José de Arimatea se adelanta y pide a Pilato el cuerpo de Cristo. Y decide colocar el cuerpo en su propia tumba nueva, y ubicada en un huerto, en las afueras de las murallas de la ciudad, cercana al lugar de la cruxificción. Este José de Arimatea, era de la ciudad de Judea,  era miembro del Concilio, varón bueno y justo. Y no había consentido en el acuerdo ni en los hechos de ellos, en secreto era discípulo de Jesús, Juan 19: 38. Lea Lucas 23: 50- 56. En Juan 19: 38- 41, leemos que el cuerpo de Cristo fue preparado con mucha prisa, por Nicodemo y José de Arimatea. «También Nicodemo, el que antes había visitado a Jesús de noche, vino trayendo un compuesto de mirra y de áloes, como cien libras. Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas, según es costumbre sepultar entre los judíos.»

Evidentemente estaban acatando lo que se dice en Deutorenomio 21: 23: «… no dejaréis que su cuerpo pase la noche sobre el madero; sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldito por Dios es el colgado; y no contaminarás tu tierra que Jehová tu Dios te da por heredad.»

Henry Latham detalla: … «Cuando el cuerpo del Señor fue preaprado a toda prisa para ser sepultado , no habrá tiempo para ungir el cuerpo o para algún otro elaborado proceso, pues seacercaba rapidamente la puesta de sol y junto a ella venía el comienzo del reposo ceremonial. El cuerpo debe haber sido simplemente puesto sobre el lecho de especias pulverizadas. Esta puede haber sido la razón por la cual las mujeres desearan reparar esa omisión tan pronto como pudieran , y que lo que trajeron la mañana del domingo fue nardo, o algún otro costoso ungüento, co el fin de completar la unción. Jaun habla solamente de la mirra y de áloes, pero Lucas dice que las mujeres preapraron especias y ungüentos , y Marcos dice que compraron especias arómaticas para ungirle. Posiblemente no intentaban provocar transtornos en las vestiduras fúnebres, sino que únicamente ungir la cabeza y cuello con los ungüentos.»*

El cuerpo de Cristo colocado sobre el saliente de piedra, envuelto en la tela de lino, cubierto todo su cuerpo excepto el cuello, cara y cabeza. Pendiente de una segunda visita, luego del día de reposo, para terminar lo que había quedado por hacer: ungirle con un costoso ungüento… y dada esta circunstancia las mujeres visitarían nuevamente al sepulcro. Así pues, fue muy peculiar la sepultura del Señor.

*Apuntes del Libro Evidencia que exige un veredicto. Josh McDowell. Ed. Vida.