miércoles 25/11/2020

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Concluimos que Jesús fue crucificado por lo que es: El Hijo Bendito, El que se sentaría a la diestra del Poder, el Hijo del Hombre que vendría en las nubes. Estás tres afirmaciones son claramente mesiánica.

Aún hay otras aseveraciones que prueban que Jesús, no era un hombre común, según él mismo tenía igualdad con el Padre, Juan 10: 30- 33. Aquí el evangelista describe que le apedrearon : «… porqué tú siendo hombre, te haces Dios.» Esta afirmación concerniente a la relación entre el Padre y él (Hijo), provoca la ira descontrolada de los fariseos, ellos escucharon de boca de Jesús que es Dios. (comentario de Robertson).

En Juan 5: 17- 18 «Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo. Por esto los judíos aun más procuraban matarle, porque no sólo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios.» Algunas aclaraciones: Jesús dice, mi Padre, (ho pater mou). No dice, nuestro Padre, reclama así una peculiar relación con el Padre. Hasta ahora trabaja (heos arti ergazetai), Jesús se pone a la par con la actividad de Dios y ese modo justifica el haber obrado esa santidad en el Sabath.

En Juan 8: 58, aquí se reconoce la preexistencia esencial de Cristo. Dice: …Antes que Habraham fuese, YO SOY. Esto precedido por «de cierto, de cierto os digo»… el más fuerte de los juramentos.

Jesús merece el mismo honor como el que se le da a Dios: «… para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.» [Juan 5: 23- 24] Se deduce que deshonrar a Jesús es deshonrar a Dios.

Jesús, no imitaba al hablar a los profetas que decían : «Así ha dicho el Señor,»Jesús directamente decía: «De cierto, de cierto os digo.»Hablaba con autoridad. Mateo 5: 20, 22, 26, 28, etc.

Otros hablaron de Jesús: Pablo: Filipenses 2: 9-11: «… y toda lengua confiese que Jesuscristo es el Señor…» Juan el Bautista, recogido en Lucas 3: 22: «Tú eres mi hijo amado, en ti tengo complacencia.» Pedro, en Mateo 16: 15- 17: «… Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente…» y en Hechos 2: 36, dijo: Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo. Tomás el incrédulo dijo: ¡Señor mio y Dios mio!, testimonio recogido en Juan 20- 28. Esteban en Hechos 7: 59: «Y apedreaban a Esteban, mientras él invocaba y decía: Señor Jesús, recibe mi espíritu.» *

Para finalizar, Juan enuncia el propósito de su evangelio: «Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero éstas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre.» [Juan 20: 30- 31]

*Apuntes del Libro Evidencia que exige un veredicto. Josh McDowell. Ed. Vida.

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