martes 17/11/2020

Hola!

Podemos igualmente exponer para la confiabilidad de las Escrituras biblícas las llamadas Prueba de la evidencia interna y Prueba de la evidencia externa.

Hay varias cosas a tener en cuenta al leer cualquier porción de la Biblia : Uno, entender el pasaje correctamente, y el verdadero sentido en que usa las palabras y los números. Dos, que poseemos todo el conocimiento existente sobre ese asunto. Tres, que ya no es posible arrojar más luz sobre ese pasaje, ya sea por el avance del conocimiento, de la investigación textual, de la arqueología, etc. Por tanto, necesitamos mucho más que la mera apariencia de que hay contradicción, para afirmar que existe. Tomando cuidado de revisar que el autor no se descalifique así mismo por contradicciones o por reconocidas imperfecciones en cuanto a los hechos, todo ellos es la llamada Prueba interna.

Reconocer que hay una fuente primaria, como ocurre en los textos escritos por los propios testigos o inclusive la información de primera mano, lo siguiente hace notar lo que quiero auntentificar: Lucas 1: 1- 3, el autor (Lucas), deja ver que sus escritos han sido evidenciados y comprobados, pone como testigo de sus declaraciones a aquellos que vieron con sus propios ojos los hechos que contaría a continuación y que participaron en ellos. En 2ª Pedro 1: 16, se da testimonio sobre la existencia y señorío del Señor, porque el apostol lo vió con sus propios ojos. En 1ª Juan 1: 3, dice que explicarán lo que han visto y oído.

Así que leyendo estos pasajes interpretamos que los primeros predicadores del Evangelio sabían del valor del testimonio de primera mano y apelaron a este en muchas ocasiones. Aún eran cuidadosos al hablar de aquello que dijo Jesús y de lo que ellos hablan de su propio entendimiento, 1ª Corintios 7… cuando aclara: «no yo, sino el Señor » y «yo digo, no el Señor.»

Incluso apelan al conocimiento de aquellos que les escuchaban, y repetían no solo «Nosotros somos testigos de estas cosas,» sino además «Como vosotros mismos sabeís» [Hechos 2: 22]. Por lo que si comentían un error al hablar de un asunto, habían personas presentes que los conocían ya de primera mano, y podían contradecirles. La fuente primaria entonces es competente desde el siglo I D.C.

Nota: Las fechas de escritos nuevotestamentarios, Cartas de Pablo 51- 62 D.C. Marcos 64- 70 D.C. Mateo 80- 85 D.C. Hechos 85 D.C. Juan antes del 100 D.C. Uno de los arqueólogos bíblico más destacados, dijo: Ya podemos decir enfáticamente que no hay base sólida para atribuir fecha posterios a 80 D.C. a ningún libro del Nuevo Testamento.*

Y hay numerosas ocasiones en que en el N.T se citan pasajes del A.T o se hace referencia a las Escrituras, lo que apoya aún más que todos los libros tienen un mismo hilo conductor. Lea a Hechos 13: 33, Juan 7: 42, Juan 17: 12, Juan 19: 24, Hechos 1: 16, Hechos 8: 32, Romanos 4: 3. Y saque sus propias conclusiones.

*Apuntes del Libro Evidencia que exige un veredicto. Josh McDowell. Ed. Vida.

Una respuesta a “martes 17/11/2020”

  1. Muy interesante,

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