Con mis labios he contado Todos los juicios de tu boca.
Me he gozado en el camino de tus testimonios Más que de toda riqueza.
En tus mandamientos meditaré; Consideraré tus caminos.
Me regocijaré en tus estatutos; No me olvidaré de tus palabras. Guímel
Haz bien a tu siervo; que viva, Y guarde tu palabra.
Abre mis ojos, y miraré Las maravillas de tu ley.
Forastero soy yo en la tierra; No encubras de mí tus mandamientos.
Quebrantada está mi alma de desear Tus juicios en todo tiempo.
Reprendiste a los soberbios, los malditos, Que se desvían de tus mandamientos.
Aparta de mí el oprobio y el menosprecio, Porque tus testimonios he guardado.
Príncipes también se sentaron y hablaron contra mí; Mas tu siervo meditaba en tus estatutos,
Pues tus testimonios son mis delicias Y mis consejeros.
SALMOS 119: 13- 24

