Hola!
Ya que en la adultez la autoestima es nuestra responsabilidad, sería lúcido preguntarnos: ¿Qué quiero ver reflejado en el espejo en que me miro?… Respuesta: – Una persona que será aceptada por sí misma y por los demás, por características externas, que vive siguiendo el listado de habilidades, competencias y cualidades que impone la actual cultura del mundo… o tal vez te has propuesto que, – prefieres una imagen de ti parecida a Cristo, con una autoestima sostenida por las debilidades en que se engrandece Él, porque las sustituye por su Gracia y Misericordia.
Dijo el Señor: «… Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.» Respondió Pablo: «Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.» [2ª Corintios 12: 9]
Tercer paso: Alejando de tu vivir la queja y la lástima por ti mismo, y arrimando a tu vida las amabilidades que tiene Dios hacia tu carácter, tu inteligencia, tu aptitud. Cada área que Él irá perfeccionando según avanzas y maduras en su conocimiento (y que por cierto, seguramente te hará sentir plenitud, y una paz inmensa); esa será la condicionante a una autoestima buena.
Una paz distinta a la que conciben las personas que trazan las líneas modernas para «alta autoestima»: sólo pendientes del físico, moda, vestimenta, tipo de coche y vivienda, grado de escolaridad, conocimientos del mundo, alto grado de estima social, el sobre salir en las redes sociales y otros estilos de vida efímeros y superficiales… que aunque no son negativos per se… si te llevan a que sean el centro de tu posibilidad para una alta autoestima, entonces no serán positivos, serán un engaño sobre quién eres realmente, perderás humildad… el orgullo vano te dominará.
Cuando admites a tu Creador… dice la Palabra: «Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación» [Hechos 17: 26] y repito: … por lo tanto, si admites que tu Creador forme parte de tu vida, cambian las miras, los puntos y las comas de aquella autoestima estilizada y figurada que creías era la real… «Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos; como algunos de vuestros propios poetas también han dicho: Porque linaje suyo somos» [Hechos 17: 28].
continua…

