jueves 29/10/2020

Hola!

La autovaloración buena implica la autoestima buena, y estas a su vez imprimen un sello en los que nos rodean que llegaran a respetarnos y a tenernos en cuenta… es decir, no nos critican negativamente y prefieren nuestra compañía… ¡vaya si esto es gratificante!… que los demás vean en nosotros gente positiva y con autoconfianza. El peligro es cuando nos pasamos de la raya, cuando nos hacemos centro perpetuo en ese «YO y SOLO YO, Y MIS HERMOSAS CAPACIDADES,» estaremos en el extremo de la autosuficiencia y como no somos infalibles, cuando fallemos la autodesilusión será muy dañina.

Segundo paso: Reconocer que somos hijos de Dios asienta nuestra identidad sobre una afirmación certera, reconsiderar que Dios nos ama a pesar de nuestra imperfección, y que podemos ir siendo moldeados a mejor por su misericordia, es una buena manera de mirarnos al espejo, para rescatar una autoestima adecuada.

Dijo el apostol Pablo: «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece» [Filipenses 4: 13] ¿Por qué no aplicarnos esto como lema diario? ¡Por supuesto!, … entonces hay que mirar primero a Dios y ya luego a nuestra persona, dejar de mirarnos al ombligo y mirar hacia Él. Comienzas a sentirte como un instrumento en manos de quién te ama… ese que llegó al punto de haber hecho tal sacrificio que ahora seas lo que seas y seas quien seas si le aceptas … serás libre y salvo, no sólo en el significado teológico de ser libre y salvo… es que tambíen serás liberado de todo complejo, minimalismo en tu persona y percepción lastimosa de ti mismo.

Así, dejar de concentrarse en lo que materialmente somos o quisieramos ser, y evaluar correctamente nuestra persona es un buen punto de partida para recuperarnos de aquella baja autoestima que previene un mal funcionamiento psicológico: «Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.» [Romanos 8: 5- 6].

continua…