Hola!
Resulta que Jesús dijo: «¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.» [Marcos 10: 18]
¡Y ahora, ¿Qué?!. ¿Cómo aliviar el malestar psicológico e impulsar el bienestar de cuando la autoestima no es tan alta como ha de ser?
La condición humana es básicamente no buena, y si aello sumamos una baja autoestima (psicológicamente hablando), hará que la persona tenga dificultad a la hora de tomar decisiones, miedo ante nuevos retos, irracionalidad ante eventos en que se podría innovar con nuevas soluciones, ser dependiente y complaciente en las relaciones interpersonales, estar pendiente del qué diran, es más fácil ponerse en plano defensivo, ser irritable, dejarse llevar por la inseguridad y ansiedad que llevan a caminos equivocados (desde alcholismo hasta el consumo de sustancias dañinas y alejarse o esconderse de los demás).
Primer paso: autoreconocer de manera genuina y sincera cuál o cuáles cosas causan la deficiente autoestima, qué es lo que lastima mi autovaloración como individuo digno de aceptación. Es muy frecuente la superficialidad, nos equivocamos pensando que lo externo condiciona qué somos, y perdemos de vista lo interno que verdaderamente constituye nuestra identidad. Y si estudias tu identidad, seguramente verás que a pesar de las imperfecciones eres digno de aceptación [La identidad en Cristo es tu verdadera identidad].
La Psicología llama autoestima positiva a la confianza en sí mismo, amor propio y capacidad para superar obstáculos luego de fijar objetivos, esto es así. Y… ¿Cuándo las debilidades son reales y es imposible seguir adelante por propia «capacidad humana»? Ahí se para todo, llega la tristeza y la frustación; se sustenta sin lugar a dudas, el circulo vicioso: baja autoestima- desencanto personal- más baja autoestima.
continua…

