jueves 22/10/2020

Hola!

Hay una oración de petición, o rogativa que es necesaria, aunque no es la oración más frecuente, sin embargo es necesaria, yo diría imperativa. Vivimos tiempos convulsos, en todos los ámbitos: social y políticamente, moral y eticamente, y ¡mencionar la pandemía huelga! Pienso que desde todo punto de vista, las cosas no marchan de forma limpia o sin mentiras… o en benevolencia, los principios de respeto a la autonomía, la beneficiencia, justicia y no hacer el mal, no es lo que abunda… todos sabemos el por qué… (porque el maligno es el príncipe)

Las personas vivimos en Sociedad, una nación que es liderada por gobierno y autoridades. No importa si coincidimos en partidismos o ideológias, estamos inversos en una sociedad: vamos en un «barco» cuyos capitanes no siempre son tan adecuados como creemos que deben ser. Pero nuestro lugar es aplicar siempre lo que nos enseña el apóstol Pablo:

«Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.» [1ª Timoteo 1- 2]

Rogar por las personas que tienen poder político, jurídico, científico, monetario, es bueno, ante todo, orar por ellos/as nos recuerda que están ahí por la voluntad del Señor, esas autoridades vayan o no contra la Ley del Amor, ejercen «mando» en la sociedad, y por encima de ellos, sabemos está El Señor en su Trono de Gracia, porque : «El muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos.» [Daniel 2: 21]

Y lo que nos corresponde es orar por ellos/as pidiendo al Señor misericordia y que les lleve al buen orden, a la verdad y a la autoridad honesta, a conocer la sabiduría, y que sus deciciones sean en bien. Es una súplica constante que debemos hacer. Dios nos indica que oremos por las autoridades, sin más: «Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.» [1ª Timoteo 2: 3- 4].