lunes 12/10/2020

Hola!

¡Clamar a Dios! Una oración con intensidad y súplica. Clamar al Señor ante un evento crucial, una vivencia que conlleva desesperación o urgencia, es otra forma de orar, no se hace con frecuencia, no es la habitual, aunque mirando como van los «tiempos en este mundo»… ¡deberíamos estar en clamor constante!

Hay hechos asombrosos relatados en el Antiguo Testamento, exponen como cada vez que el pueblo de Israel volvía a tener consciencia de su Dios y clamaba; Jehová escuchaba, hacia señales y milagros.

«Y clamamos a Jehová el Dios de nuestros padres; y Jehová oyó nuestra voz, y vio nuestra aflicción, nuestro trabajo y nuestra opresión; y Jehová nos sacó de Egipto con mano fuerte, con brazo extendido, con grande espanto, y con señales y con milagros; y nos trajo a este lugar, y nos dio esta tierra, tierra que fluye leche y miel.»[Deuteronomio 26: 7- 9]

Entonces, ¿a qué esperamos para clamar? Dice el salmista ,«A ti, oh Jehová, clamaré, Y al Señor suplicaré.» [Salmos 30: 8], porque en la certeza y convicción de que cuando «claman los justos , y Jehová oye, y los libra de todas sus angustías» [Salmos 34: 17] y con esta confianza en que «Cercano está Jehová a los quebrantados de corazón; Y salva a los contritos de espíritu.» [Salmos 34: 18], está todo dicho, ¡no hace falta más!, nos revela la cercanía del Señor a sus hijos cuando están atravesando dolor. ¿Cuál es el impedimento para clamar? de parte de Dios ninguno, está dispuesto siempre a escuchar nuestro clamor, depende de nosotros recordar que Él es Dios en control siempre, no dudar y levantar el clamor a Él.