jueves 01/10/2020

Hola!

Volvamos a hablar sobre la oración. Es la columna vertebral de la relación de los hijos con Dios, así como la comunicación es inspresindible para hacerse entender entre las personas; así es la comunicación diaria y continua con Dios, insprencindible, necesaria e ineludible. La oración es la acción por la cual un ser humano se pone en comunión con su Padre que está en los cielos.

La oración incluye: Hablar con Dios, rendirle adoración, presentarle peticiones, acción de gracias, confesarle pecados, y también interceder por otros y por los eventos diarios de este mundo.

Es fácil, es una acción en humildad. Aquellos que repiten: – ¡Es que no sé orar, no se cómo se hace!, es simplemente porque no lo intentan, pues sólo es hablar con el Padre celestial.

Ya en el antiguo testamento se invita a orar en nombre del Señor, y Él es el único vínculo entre las personas y el Padre, por esto habituamos a decir al terminar de orar: – ¡En el nombre de Jesús! Porque así tendremos la seguridad que seremos escuchados, porque Él es nuestro abogado.

Son interesante los ejemplos de oración que aparecen a lo largo de toda la Biblia, conversaciones abiertas, francas, solícitas y en fe de quienes las hacen. Desde Abraham que dijo abiertamente sus dudas y sus preocupaciones a Dios padre. Cuando Jehová le revelaba su papel, él le dijo en oración: «Y respondió Abram: Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer?
Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa.»
[Génesis 15: 1- 5]. Habló de manera sincera, dijo su verdad con humildad.

La oración intercesora es muy frecuente en la Escritura, el siervo fiel pide al Padre que no deje caer su furia sobre el pueblo, o que libre de oprobio a los otros, como hizo Moisés; pidió que la ira no cayera sobre el pueblo que él guiaba, «Entonces Moisés oró en presencia de Jehová su Dios, y dijo: Oh Jehová, ¿por qué se encenderá tu furor contra tu pueblo, que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y con mano fuerte?» [Éxodo 32: 11]. Moisés le recordaba a Jehová, que él dió bendiciones a su pueblo… que ahora no tuviera en cuenta la corrupción del pueblo, sino que volviera a tener misericordia.

Veamos en estos días qué podemos aprender sobre la oración, qué nos ilustra la Palabra.