viernes 25/09/2020

Hola!

Amán. El personaje más negativo en la historia del Libro de Ester. Este hombre fue honrado por el rey Asuero y puesto por encima de los principes que estaban con él, como jefe de gobierno. Hijo de Hamedata, el agagueo. Perteneciente a los amalecitas, población enemiga de Israel. Amán era respetado y todos los siervos del rey se inclinaban y arrodillaban delante de él, porque el rey así lo ordenaba, menos Mardoqueo, que puede que por motivos religiosos o porque conocía que era del pueblo de los amalacitas no se doblegara.

Lo describen como una persona orgullosa, iracunda y con aires de grandeza, lo que parece le causaba temor a los que le rodeaban. Los sirvientes que ya conocían que Mardoqueo era judío, les molestaba que Mardoqueo deliberadamente no cumplía con la orden de arrodillarse ante Amán, decidieron probar a Mardoqueo, y contar a Amán sobre su procedencia. Esto hizo que la soberbia de Amán destacara y quisiera tomar venganza contra Mardoqueo y de paso con su pueblo.

Urgió un plan: Cuando fue echada la suerte (Pur), a él le toca el mes duodécimo, mes de Adar, «saca tajada» de esta situación y solicito le dijo Amán al rey Asuero: «Hay un pueblo esparcido y distribuido entre los pueblos en todas las provincias de tu reino, y sus leyes son diferentes de las de todo pueblo, y no guardan las leyes del rey, y al rey nada le beneficia el dejarlos vivir. Si place al rey, decrete que sean destruidos; y yo pesaré diez mil talentos de plata a los que manejan la hacienda, para que sean traídos a los tesoros del rey.» [Ester 3: 8- 13]. Y el rey Asuero hace cartas a todas las provincias, según el propósito de Amán. ¡Primer objetivo logrado! Amán tiene «vía abierta» para cuando sea el tiempo destruir al pueblo de Israel esparcido (diáspora de los judíos en el pueblo persa) por el reino de Asuero. La fecha era el día trece del mes duodécimo, ese día matarían a niños, jóvenes, ancianos, mujeres y hombres judíos y se apoderarían de sus bienes. Amán confiado comenzó a sentirse cada vez más fuerte.

Su plan era ese, el de Dios era distinto.

¿Qué nos enseña la vida de Amán?

Ya hemos relatado cada hecho respecto a cómo termina la vida de Amán y la de su generación, su plan es fallido de forma total.

Hay personas que son instrumentos del mal como Amán, aptos y con autoridad para propiciar la destrucción del pueblo de Dios, y es de sabios reconocerles, esto es detalle a tener en cuenta.

No obstante, siempre queda expuesto el pacto de Dios con su pueblo, y cada circunstancia que permite así lo corroborará, porque «bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, El pueblo que él escogió como heredad para sí.» [Salmo 33: 12].