jueves 24/09/2020

Hola!

Zeres. Esta es la mujer de Amán. Es mencionada en una ocasión en el libro de Ester. Y su acción fue alentar a su marido a hacer el mal.

Puede que ella y los amigos que Amán mandó a llamar para hacer alarde de su nueva condición, prefirieron adular a Amán al escuchar todos los privilegios con que contaba. Dar consejo a favor del odio que Amán sentía por Mardoqueo, era una suspicaz manera de secundarle, al oír la queja contra el judío: « … y vino a su casa, y mandó llamar a sus amigos y a Zeres su mujer, y les refirió Amán la gloria de sus riquezas, y la multitud de sus hijos, y todas las cosas con que el rey le había engrandecido, y con que le había honrado sobre los príncipes y siervos del rey. Y añadió Amán: También la reina Ester a ninguno hizo venir con el rey al banquete que ella dispuso, sino a mí; y también para mañana estoy convidado por ella con el rey. Pero todo esto de nada me sirve cada vez que veo al judío Mardoqueo sentado a la puerta del rey.» [Ester 5: 9- 14].

El interés que les movía, probablemente, era que Amán les hiciera partícipe de sus beneficios, y por tanto aprobarían cualquier cosa que éste quisiera, apoyarían sus acciones contra los judíos fuese o no justo. Es más, para que Amán no sufra decepción cada vez que ve a Mardoqueo, el que no se mueve ni se levanta al estar cerca de él en la puerta real, Zeres junto a los amigos no se les ocurre otro consejo que no sea quitar de en medio a Mardoqueo, un enemigo judío [Ester 5: 14], incitándo a Amán que prepare una horca de cincuenta codos de altura, y que aproveche la ocasión del banquete del día siguiente y le pida al rey Asuero que cuelguen allí a Mardoqueo, y así ya él estaría alegre para entrar al banquete. Cosa que agradó a Amán.

Curiosamente cuando se revierte la historia, todo indica que la casa de Amán quedó desolada. Sus diez hijos fueron ahorcados, Zeres y los amigos, probablemente quedaron desamparados. [Ester 8: 1- 2 y 9: 13- 14]

¿Qué podemos aprender de este evento en que Zeres se destaca?

Los impíos se rodean de impíos. Y se regodean en sus consejos malvados que ensanchan su perversa autoestima.

«Por cuanto aborrecieron la sabiduría, Y no escogieron el temor de Jehová,
Ni quisieron mi consejo, Y menospreciaron toda reprensión mía,
Comerán del fruto de su camino, Y serán hastiados de sus propios consejos.
Porque el desvío de los ignorantes los matará, Y la prosperidad de los necios los echará a perder; Mas el que me oyere, habitará confiadamente Y vivirá tranquilo, sin temor del mal.»
[Proverbios 1: 29: 33]