sábado 19/09/2020

Hola!

Gedeón. Un juez de Israel [Jueces 6 – 8]. En tiempos difíciles para Israel Gedeón fue puesto por Jehová como guía del pueblo. Siete años sufrieron los abusos de manos de Madián, porque los hijos de Israel hicieron lo malo delante de Dios y cuando clamaron entonces Jehová les envió un profeta que les recrimina su infedilidad y les dice que no obedecieron la voz de Jehová. Sin embargo, entonces el ángel de Jehová llamó a Gedeón, un campesino de la tribu de Manasés, que vivía en Ofra. Comienza, nuevamente a hacerse presente la misericordia de Dios a través del plan con Gedeón, libraría a su pueblo.

El significado del nombre Gedeón en Hebreo es guerrero poderoso, cortante, destructor. Tambíen, se le llamó Jerobaal, porque destruyó el altar de Baal y cortó la imagen de Asera.

Dios le llamó directa y personalmente. Primero al dirigirse a él, Dios le reconoce el esfuerzo y valentía que ha demostrado, y le asegura que está con él. Gedeón se queja por el abandono de Jehová al pueblo, el ángel continua hablando con él a título personal: «Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?» [Jueces 6: 14]. Insiste Gedeón en justificar su incapacidad para la tarea que le encomendaba el ángel, aún pide señal, para estar «segurísimo» que viene de Jehová todo lo que se le está declarando.

Y lo primero que debe hacer Gedeón es destruir el altar a los dioses ajenos (eliminar la idolatría es el primer paso). Y edificar un altar a Jehová. Gedeón temeroso obedece, así que lo hace de noche, para no alertar a la familia de su padre Joás. Poco a poco Gedeón descubre de señal en señal su sitio y tarea, se convence que es escogido y asume su responsabilidad; cumple su cometido.

¿Qué enseñanza nos trae la vida de Gedeón?

Gedeón nos muestra en cada una de sus temores iniciales que somos reacios a recibir bendiciones que nos comprometen de manera seria, y por el contrario reclamamos bendiciones que no nos han sido dadas para justificarnos, o nos quejamos y olvidamos que nosotros hemos dejado enfriar aquellas bendiciones recibidas. Más miramos hacia nuestras debilidades que al poder del Señor, lo que denota deficiente fe. Dudamos y pedimos pruebas para asegurarnos que Él está a nuestro cuido y tiene el control.

Algo es certero: cada cosa, cada propósito, se logrará si damos el primer paso en fe, porque los siguientes los dará Dios en nosotros.