viernes 18/09/2020

Hola!

Rahab. Otra mujer que no pasa desapersivida en la historia del Antiguo Testamento, aparece en el Libro de Josúe. Cuando los israelitas deben entrar a Cannán la tierra con que se cumplirá la promesa hecha a Abraham, Isaac y Jacob [Gn. 13: 14- 17; 26: 3- 5 ; 28: 13- 14], Josué envía dos espías desde Sitim, a explorar la tierra y a Jericó, y curiosamente este relato insiste en poner de manifiesto la actitud de Rahab, [Josué 2: 1- 22] más que lo que encontraron los espías en el lugar.

El papel de Rahab fue histriónico, pues tuvo que mantener el «tipo» como un actor de teatro, ante la amaneza de que fueran descubiertos los espías que había escondido en su casa.

Resulta que Rahab, tenía un oficio muy peculiar, pues era una ramera, y al parecer bastante conocida y puede que respetada. A su casa llegaron estos dos espías, puede que porque fue el lugar más cercano que encontraron para esconderse de forma precipitada luego de que fue dado aviso al rey de Jericó que hijos de Israel estaban merodeando para espiar, ó porque podría ser un lugar seguro al ser visitado frecuentemente por hombres y no llamaría la atención. Lo cierto es que a casa de Rahab llegaron directamente los oficiles del rey a exigirle que sacara a aquellos hombres de su casa. A lo que la mujer dijo que, ciertamente habían estado por ahí pero que ya se habían marchado, que se fueron antes que cerrara la puerta (es que ella vivía cerca de una puerta de la muralla al parecer y junto al muro), y la creyeron.

Rahab, sabía lo que hacía, ayudó a exprofeso (con intención) a los israelitas porque tenía noticias del poder del Dios de Israel, y estaba convencida que no era lógico resistirse a los designios de Jehová. Ella admite y creé que Jehová es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra. Y atenida a esto pidió a los espías misericordia por toda su casa, para cuando ocuparan la tierra. Y ellos prometieron tratarle con bondad y lealtad si ella no los delataba. Le dieron la instrucción de que atara el cordón de color grana en la misma ventana por la que les permitió descender y huir al monte, para así tener una señal y salvaguardar su casa.

Ella fue quien explicó a los espías en que condiciones estaban los moradores del país, les dijo que estaban temerosos, que habían desmayado por causa de los israelitas ya que conocían todas las hazallas que Jehová hizo para sacarles de Egipto. Por esto los espías dijeron a Josué: – Jehová ha entregado toda la tierra en nuestras manos; y también todos los moradores del país desmayan delante de nosotros.

¿Qué enseñanzas nos trae este pasaje de la vida de Rahab?

No importa quien eres, que haces, a que te dedicas, Dios puede usarte. No hace acepción de persona. No porque alguien tenga un hacer no honeroso para la sociedad estará apartado para el plan de Dios. Él te llama, te limpia, te perdona. Porque la fe te aparta de la desobediencia y te lleva a redención.

«Por la fe Rahab la ramera no pereció juntamente con los desobedientes, habiendo recibido a los espías en paz.» [Hebreos 11: 31]