Hola!
Sara. Se llamó primero Sarai. Mujer de Abram. Estaba muy acongojada y se sentía humillada al ser estéril. Había una promesa, Abram y ella sí tendrían descendencia. Pasó el tiempo y pasó mucho; Sara se anticipa a los designios de Dios, y pone en marcha un plan:
«Y Sarai mujer de Abram tomó a Agar su sierva egipcia, al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y la dio por mujer a Abram su marido. Y él se llegó a Agar, la cual concibió; y cuando vio que había concebido, miraba con desprecio a su señora.» [Génesis 16: 3- 4]
Sí, Agar se sintió, al parecer, superior a su señora, ya que engendró y ésta no. Comenzó otra angustia para Sara: los celos. Tanto que Agar decidió huir de la presencia de ella, pero los ruegos de Agar fueron escuchados y regresó a dar a luz a su hijo Ismael, a quien también se prometía gran descendecia.
Cuando Sara luego de muchos años, ya perdida la esperanza de la promesa de que iba a engendrar, escuchó de labios de unos profetas que a la vuelta de un año, tendría un hijo, ella rió, pensó que era improbable! (el significado del nombre Isaac es Risa). Pero: «Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿Por qué se ha reído Sara dieciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja? ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo.«[Génesis 18: 13- 15].
Nació Isaac, se cumplió la promesa. Continuó el conflicto entre Sara y Agar, Ismael se burlaba del pequeño Isaac. Esto puso en alerta a Sara y le pide a su marido que eche a Agar e Ismael, no quería que tuviera parte de la herencia el muchacho, sino sólo Isaac. Sara aún dictaminaba decisiones personales. Abraham consultó a Dios, y la decisión fue que se fueran Agar e Ismael, sin embrago aún estaba la promesa de Dios en pie: habría descendencia de Isaac, pero también de Ismael. [Génesis 21: 11- 13]
¿Qué enseñanzas guarda esta historia de la vida de Sara?
Dios no es vulnerable a nuestras decisiones o planes. Dios estaba asegurando la multitud del pueblo Israel, su pueblo escogido, y en el tiempo preciso se revelaría la promesa. No porque nos adelantemos, e intententemos «ayudar a Dios,» haciendo gala de la perspicacia humana, seran cambiados los planes divinos. No olvideís que, a pesar de nuestra escasa visión, de nuestra inconformidad o incompresión : ¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Pues no.

