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La Biblia, está plagada de historias sobre la vida de personas de carne y huesos, todos los que aparecen tanto en el Antiguo como en el Nuevo testamento son gentes simples, me refiero a personas de la vida cotidiana de cada época mencionada. Personas con grandes influencias sobre los demás como reyes y maestros, sacerdotes y militares, pero muchos más fueron gente sencilla, inmersas en la cultura de su generación, que mantenían una manera normal de vivir. A todos les llamó Dios, muchos a título personal, de manera particular, literalmente hablando, otros conocieron al Dios Jehová creador del Universo, el YO SOY, a través de profetas o de apóstoles, éstos instruidos en su día directamente por Jesús y otros, los postreros tocados de forma milagrosa por el Espíritu Santo.
A mí me impresiona de forma particular, cómo cada enseñanza bíblica es mostrada a través del conocimiento de un profeta, de la biografía de algún personaje y de las relaciones de éstos directas con Dios. Es una enseñanza que se encausa a través de personas como los que ahora, en la actualidad tienen relación con la lectura de la Palabra, es la forma más fácil e inteligente de mostrar el conocimiento a un aprendiz, a través de un ejemplo de vida. Y cuando se hace algo dificultoso enseñar, entonces aparece la parábola, un método muy didáctico y que obliga a analizar, pensar y escudriñar.
Iremos por el camino de la vida de estos personajes, vamos a deleitarnos en repasar los acontecimientos que describen cómo estas gentes descubren la inmensidad del poder de Dios, se revelan, desobedecen, se esfuerzan, acatan y se rinden ante ese Poder divino… igual que nos sucede a cada uno de nosotros, por eso cada uno es removido de forma exclusiva por la Palabra. Cada vivencia bibliografiada apunta directamente a nuestra situación según sea el caso.
Hableremos de los reyes, siervos, profetas… mujeres y hombres que son los instrumentos para que el pueblo de Dios le descubra, reflejando cada una de la circunstancias en que nos podemos encontrar durante la manifestación de Dios en nuestro caminar.

