Hola!
No sólo hemos sido llamados a ser ministros, sino que todos seremos emplazados a la posición para ser ministrados, porque tenemos necesidades que cubrir, todos tenemos necesidades distintas. Puede que estés fuerte y bien centrado en un área, pero seguramente en otra hay una carencia que «arropar.» Por tanto la Iglesia es un Cuerpo, donde cada miembro es capaz de suplir una necesidad a otro/s, puede que sea espiritual y/o material: «Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.» [1ª Pedro 4: 10].
La humildad de reconocer qué tenemos en déficit, será la manera que el ministro pueda identificar a su vez en qué apoyar, en qué ayudar a levantar, cómo consolar, qué aconsejar, desde qué punto animar y dar seguridad. Sólo si estás en disposición de ser ayudado podrá formular esa ayuda el ministro, luego que identifica esa necesidad te sujeta; no dejarte tirado es su obrar, hasta que el Señor toque tu vida y renueve lo que haga falta restablecer o hacer nuevo.
Ya sea en consejería, en predica, en escucharte, en acompañamiento, en oración o enseñanza, en cubrir una necesidad material… ese será el quehacer del que ministra. Pablo estaba solicito de cubrir necesidades, estaba abierto a ser ayudado y apoyado por sus discipulos y amigos: «… Epafrodito, mi hermano y colaborador y compañero de milicia, vuestro mensajero, y ministrador de mis necesidades…» [Filipenses 2: 25]
Recibir, ser ministrado es reconocer que Dios nos suple siempre.


Una respuesta a “jueves 20/08/2020”
Estoy totalmente de acuerdo,el cuerpo (la iglesia) forma parte de nuestra vida cristiana.Debemos de tener bien claro, que el reunirme con los hermanos,es un mandato, no es opcional, no dejando de congregaros como algunos tienen por costumbre.
Además es muy simple, sí un miembro se separa del cuerpo se muere, si O sí.
Animemos unos a otros,a la comunión con los Santos, Bendiciones
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