Hola!
Si eres capaz de provocar en los que te visitan la sensación de comodidad y demostrarles que son bienvenidos en tu casa, estás haciendo gala de HOSPITALIDAD. Una de las virtudes que generalmente se ejercita con peregrinos, extranjeros, visitantes, desvalidos o amigos y familiares que decides darle albergue y sustento por un tiempo determinado.
Del latín, hospitalĭtas, significa dar acogida, amparo, cobijo a alguien que lo necesite. El buen anfitríon da lo mejor de sí en honor a su huésped, comparte lo que posee y lo hace con buen corazón, le da la bienvenida y le deja partir cuando lo desea.
¿Habeís oído alguna vez: – Parece que tiene miel de abejas en su casa, siempre tiene visitantes? Es refiriendose a alguien que en su casa con frecuencia brinda buena atención al que llega, le recibe con alegría y prepara de comer.
En estos pasajes bíblicos se detalla qué es ser hospitalario:
Aconteció también que un día pasaba Eliseo por Sunem; y había allí una mujer importante, que le invitaba insistentemente a que comiese; y cuando él pasaba por allí, venía a la casa de ella a comer. [2ª Reyes 4: 8- 10]
Llegaron, pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde; y Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Y viéndolos Lot, se levantó a recibirlos…
y dijo: Ahora, mis señores, os ruego que vengáis a casa de vuestro siervo y os hospedéis, y lavaréis vuestros pies; y por la mañana os levantaréis, y seguiréis vuestro camino… [Génesis 19: 1- 3]
Refiriendose a los deberes cristianos dice:
Permanezca el amor fraternal.
No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. [Hebreos 13: 2]
Entonces, la hospitalidad no sólo es un acto de buena voluntad basado en una educación social válida hacia los demás, es tambíen una acción consciente de ayuda al prójimo, es una manera de fraternizar, de mostrar efectivo amor, compartiendo nuestro confort, holgura o bienestar bendiciendo a otros con lo que Dios nos bendijo a nosotros.

