Hola!
Todos en mayor o menor medida poseemos la capacidad adecuada para COMPRENDER, la facultad para entender y penetrar las cosas. Dependerá, no solo del grado de inteligencia (que es lo que argumentan muchos), sino del grado de atención que prestemos, la intencionalidad que tengamos al escudriñar aquello que nos disponemos a comprender.
En la comunicación escrita o verbal es natural que el interlocutor interprete lo que lee o escucha desde su perspectiva, sus motivaciones personales y experiencia privada, existirá una carga subjetiva individual, por lo que nunca el 100% de la comunicación será sin distorsión absoluta. Esto afecta el proceso de entendimiento entre las personas de maneras muy distintas, y mencionaré sólo aquel estado en que unos se sienten «constantemente incomprendidos,» llegando a la auto- conmiseración, colocándose en un papel de victima que llega a provocarle un sentimiento de soledad y marginalidad nada provechoso ( – Oh! pobre de mí, nadie me comprende!) y que es saludable evitar.
Así que, descodificar lo que nos dicen, es todo un proceso de atención, interés y apertura de la mente para discernir qué nos están contando realmente para que la interpretación sea lo más fiel a lo que está diciendo el interlocutor.
Antes de emitir un juicio, luego de escuchar, a veces es necesario re-preguntar si lo que «entendemos» es lo que el otro «quiso decir,» o al decir nosotros alguna cosa, habrá que re-enunciar lo dicho para hacernos «entender más claramente.» Esto es construir una comunicación eficaz.
Otro aspecto en la comunicación: el que digamos lo que el otro «quiere oír o le conviene oír,» aunque vaya contra lo que realmente pensamos, sabemos o sentimos. Ya así la comunicación tomará una dimensión complicada porque estamos emitiendo una idea «alterada,» que no es fiel a la verdad que conocemos. Enmascarar la «magnitud» de lo que decimos para no «herir susceptibilidades» resultará una comunicación basada en falsedad.
La posición para lograr que el interlocutor «entienda» la verdad o la postura o la idea, no es arremeter contra él de forma desconsiderada, con palabras duras y sin empatía, así no lograremos su entera comprensión, sólo un total rechazo. Se evitarán muchos malos entendidos si además de hablar en verdad se habla en amor. Y para escuchar la opinión o criterio del otro, mejor «bajar del escalón» de nuestras expectativas personal y tratar de capturar la esencia de lo que nos dicen, que no siempre va acorde con lo que creemos, para así iniciar un sincero dialogo.
[1ª Timoteo 4: 6- 7a]


Una respuesta a “lunes 10/08/2020”
Saber comunicar es realmente un arte, saber escuchar es sabiduría. Gracias por este mensaje donde se nos recuerda lo importante que es saber emitir y saber recibir algo, y sobretodo entender que todo debe ser dicho con amor.
Me gustaMe gusta