Hola!
Nos queda una respuesta pendiente: ¿Dios puede trabajar en los corazones, puede cambiar sus cualidades, condición y esencia? La respuesta es: Sí, porque la Palabra dice: «Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra.» [Ezequiel 36: 26]
¿De qué manera? Cuando de todo «corazón» le buscamos, seguro le hallaremos. «Entonces me invocaréis, y vendréis y oraréis a mí, y yo os oiré; y me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón.» [Jeremías 29: 12- 13 ] Reconociendo que Él nos conoce: «Yo sé, Dios mío, que tú escudriñas los corazones, y que la rectitud te agrada, por eso yo con rectitud de mi corazón voluntariamente te he ofrecido todo esto… [1ª Crónicas 29: 17]. Asumiendo que nuestra propia inteligencia no es toda la verdad, y entregamos a Él las decisiones, nuestro caminos serán rectos: «Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas.» [Proverbios 3: 5- 6] y con oración humilde: «Sean gratos los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón delante de ti, Oh Jehová, roca mía, y redentor mío.» [Salmos 19: 14]
Esto es lo que Dios solicita en nosotros: «Vuestro atavío no sea el externo… sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.» [1 Pedro 3: 3- 4]. teniendo en cuenta que lo mejor es: «… no mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven; pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.»[2ª Corintios 4: 18]
Pero si nuestro orgullo nos ciega, y todo lo alegamos en base a nuestro juicio, no dejaremos trabajar a Dios, y quedaremos anclados en un «corazón» impuro.
«Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación.»[Lucas 16: 15]


2 respuestas a «miércoles 05/08/2020»
Que bonita bienaventuranzas, los de limpio corazón, porque ellos veran a Dios.
Queremos ver a Dios?. Está es la pregunta, limpiemos nuestro corazón,de todo lo que no agrada a Dios.
En la Biblia, encontramos lo que agrada a Dios y lo que no agrada a Dios.
La palabra siempre tiene que ser la que marque nuestro comportamiento, nuestro hablar, nuestro callar sí porque aveces callando damos más testimonio de Jesús, que hablando (ninguna palabra corrompida salga de nuestra boca sino la que sea para la edificación,)
Limpiemos nuestro corazón, para que en todo lo que hagamos, digamos, podamos agrandar a Dios y de esta forma poder ser UTILIZADO por El y para El, Buenas palabras que nos recuerda cuales deben ser muestras prioridades en la vida.
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Amén
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