martes 04/08/2020

Hola!

La premisa: Tu CORAZÓN esconde tu esencia, espiritualmente hablando, y por tanto es imprescindible cuidarlo porque es el núcleo de quién eres realmente, nos ha quedado claro. Dice el Sabio: «En el agua se refleja el rostro, y en el corazón se refleja la persona.» [Proverbios 27: 19]

Es posible que en algún momento te hayas parado a realizar una auto-evaluación de lo que posees o atesoras en tu corazón, y tu conciencia te señale cuánto de bueno y malo hay en él. Desearás cambiar algunas cosas, eliminar otras y adquirir otras tantas. ¿Cómo hacer?

Asimismo, lidiar con deseos o pensamientos que aparecen de la «nada,» que si toman forman arruinarán nuestra esencia porque será complicado controlar que no nos lleve a la acción, es algo que aparece en cada día, cada momento, y sí, nos cuesta controlar.

En muchas ocasiones, puede que consigas camuflar (disimular dando a algo aspecto de otra cosa) lo que hay en tu «corazón» a los ojos de otras personas, porque es conveniente. ¿Qué con la mirada de Dios? ¿Piensas que a Él puedes ocultar esas intenciones reales encubriéndolas con falsas acciones?

Hay solución. Hay respuesta positiva a las preguntas: ¿Hay condicionantes a cumplir para que el centro de control de tus motivaciones, actitudes, intenciones, sea agradable a Dios? y, ¿Cómo?

a).-La auto-evaluación es la clave. Detenerse cada día a «tasar» el: qué deseo, qué quiero, qué siento? Nos encamina a tomar «el toro por los cuernos,» nos alerta sobre qué se nos avecina si tomamos una u otra dirección siguiendo o no lo que deseamos hacer. «Temblad, y no pequéis; Meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama, y callad.» [Salmos 4: 4] 

b).-Los pensamientos naturales que abundan en nuestro «corazón,» son como las pequeñas zorras que llegan al viñedo, lo echan a perder sin darnos cuenta porque son sutiles y silenciosas. La solución: no dejar que se ceben con nuestro corazón, hay que cazarlas antes, estad alertas! «Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas; Porque nuestras viñas están en cierne.» [Cantar 2:15]

c).-Un corazón limpio ante la mirada divina, es aquel que reconoce su debilidad, la coloca ante Dios de forma honesta, en arrepentimiento y humildad. «Porque yo estoy afligido y necesitado, Y mi corazón está herido dentro de mí.» [Salmos 119- 22]

No nos engañemos creyendo que haciendo alguna cosa «buena» escondemos la intención, porque «Todo camino del hombre es recto en su propia opinión; Pero Jehová pesa los corazones.» [Proverbios 21: 2] O al decir alguna «cosa buena» no se sepa el verdadero pensamiento que está detrás, porque: «Y conociendo Jesús los pensamientos de ellos, dijo: ¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones?» [Mateo 9: 4]. El otro puede que no se entere de que vas, pero al Señor si que no se le escapará.

¿Tú solo, con tus fuerzas, podrás cambiar tu corazón o solamente remendarlo?