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¿Cómo llevar a cabo este propósito, cómo llevar a los hijos a la sabiduría y que no se pierdan?
El ejemplo. La mejor manera de enseñar es dando ejemplo. Un niño observa e imita, hará según observó. Es mucho más difícil lograr que haga lo que le dicen si previamente no observó «hacer» antes lo que le exigen. La carga de ambos padres es educar mostrando un patrón. Lograr ser el paradigma para sus hijos es una buena meta. En el día a día cómo evidencias a tus hijos que Dios es el centro de tu vida? R./. – » Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.» [Mateo 22: 37]
La contradicción. Cuando ambos padres están de acuerdo en cierto hilo conductor, es más factible educar. Es imprescindible la coincidencia de criterios en asuntos cruciales de la enseñanza a los hijos para que estos no se muevan en la incoherencia y de al traste todo objetivo loable, sino serán gentes de doble ánimo y crecerán sin un propósito. «El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.» [Santiago 1: 8]
La jerarquía. El respeto al cabeza de familia (la Biblia delinea al padre en el papel jerárquico), es inapelable, alguien debe ser el rector, el guía. Es un alto grado de responsabilidad, por demás. «Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros.»[Santiago 4: 8] Solamente teniendo como guía a Cristo, puede llegar a ser un buen «obispo»* en su familia el padre. «Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro;
que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad» [1ª Timoteo 2- 4]. *[obispo=epískopos; literalmente ‘inspector’, ‘supervisor’.]
Adquisición de compromiso. Es esencial crear según crecen los hijos, una serie de responsabilidades individuales y para con su entorno familiar. Desde aprender y hacer tareas domesticas, hasta auto-preparación. Es forzoso perseverar en establecer hábitos de educación formal, cuidados personales, profundizar y ejercitarse en la Palabra de Dios. «Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.» [2ª Timoteo 3: 16- 17]
Declaración y muestras de amor. Para los niños es significativo sentir que son amados. Constatar con palabras afectivas y con hechos que son amados por sus padres, solidificará su base de seguridad y de significación personal. El apóstol equipara, su labor con este ejemplo: «… como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos.»[1ª Tesalonicense 2: 7b]. Se habla de la bondad del Padre celestial citando a lo que hace un padre terrenal: «¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? [Lucas 11: 11]
Desde la primera infancia. «Instruye al niño en su camino, Y aun cuando fuere viejo no se apartará de él.» [Proverbios 22: 6]. Desde la cuna, que el niño sea involucrado en la oración, en la lectura de la Palabra y en los Mandamientos. Y llegará a viejo, y nunca olvidará su raíz.

