Hola!
Y cómo se transforma la acción exabrupta y violenta al natural modo de proceder? Cómo dar solución a todas esas circunstancias o hechos que dificultan llegar a un buen fin, y que llamamos problemas causados por la violencia? Cómo dejar de pensar en la solución a un oprobio sino a través de la propia ofensa?
Sí hay respuesta a estas interrogantes. Sí hay manera y modo de regresar al modo natural de proceder: es A TRAVÉS de lo que llamamos AMOR.
AMOR: sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo. Esmero con que se trabaja una obra deleitándose en ella. (dicho por la RAE)
Haré una distinción: El término que se maneja en la Biblia refiriéndose al Amor de Dios hacia su creación, hacia sus hijos, y que en su mandamiento exhorta a que los hombres ejerzan es el amor Ágape (ἀγάπη, agapē). El Amor Ágape es amor desinteresado, sacrificial, incondicional y voluntario. Se describe en 1ª Corintios 13: «El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.«
Otros términos refiriéndose al amor que menciona la Biblia son: Amor Filéo (Philos) se refiere al amor entre amigos, Proverbios 17. 17 «En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia.» El Amor Eros, refiriéndose al amor carnal, sexual, cuando no le preocupa nadie más qué sí mismo; es un amor ególatra, Proverbios 30. 15: «La sanguijuela tiene dos hijas que dicen: ¡Dame! ¡dame! Tres cosas hay que nunca se sacian; Aun la cuarta nunca dice: ¡Basta!.» Y el Amor Estergos, el llamado amor de familia, natural. Es un amor casi universal de querer proteger o ayudar. Se enfoca principalmente sobre asuntos de solidaridad y necesidad, descrito en Romanos 12. 10: «Amaos los unos a los otros con amor fraternal; en cuanto a honra, prefiriéndoos los unos a los otros.»
Que curioso, en gramática, una de la palabras derivadas de la palabra amor, es amortiguar, que significa hacer que algo sea menos intenso o violento, tendiendo a la extinción. El amor es el único que amortigua, mitiga, debilita, atenúa, mengua, aplaca y apacigua a la violencia.
Os sonará extraño, parecerá soñador, creerán que el amor se ha perdido totalmente por estar en una decadencia marcada la cualidad de amar. Sin embargo la profecía dice: «Respondiendo Jesús, les dijo: … y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.» [Mateo 24: 3- 12] Pero nótese que dice: de muchos, no dice de todos, ni de la mayoría!
Es difícil, porque realmente el amor está en pérdida, ya que, sobre-sale: «lo mío, lo quiero, es para mi, tengo la razón,» esas expresiones y pensamientos están anclados en el orgullo y egoísmo que hemos desarrollado de forma extraordinaria, y es – será un trabajo titánico revertir esta forma de vivir de violencia/autodefensa a la manera bíblica que expresa el mandamiento que resume la solución a la violencia privada, colectiva, política y de otra cualquier espécimen.
Deténgase en esto, medítelo, luego ejercítelo: «Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» [Mateo 22: 37- 39]. No se deje engañar, no es irrealizable, ni ficticio, ni absurdo, ni inverosímil, no es una utopía, sino que es el certero método para regresar a la natural forma de proceder.
Pasa que si seguimos en este camino de la violencia y de violentar, las consecuencias llegarán a ser irreversibles: «Pero si os mordéis y os coméis unos a otros, mirad que también no os consumáis unos a otros.» [Gálatas 5: 14- 15]

