viernes 24/07/2020

Hola!

La ternura y la Violencia son antónimos. Hoy toca hablar algo sobre la cualidad de violento, de la acción y efecto de violentar, violar; que es todo aquello que va contra el natural modo de proceder, hablemos de eso que está matando a este mundo, sí … porque no sólo hay violencia entre los humanos, sino de los humanos contra toda la naturaleza, la terrenal y la Divina.

Ahora, y desde hace mucho, «La tierra está llena de violencia.» [Génesis 6: 1], lo mismo se violentan los bosques, (con la tala indiscriminada), las aguas (dulces o de mar, que están repletas de tóxicos de todo tipo), los animales (a los que maltratan o/y cautivan, exterminan sin razón en muchos casos), la atmosfera (atestada de gases nocivos), los suelos (en los que se entierran toneladas de basura o quedan en su superficie, invalidándolas para la siembra) como mismo se violentan en guerras físicas o psicológicas o socio-políticas o ideológicas los humanos unos a otros por estar enfrentados y divididos por fronteras, por rezos, por razas, por sexos, por ideologías, por clases, por cultura… y cualquier otro arquetipo que de paso a «airar sensibilidades» a través de la acción violenta.

Ésta es la moda para la solución a nuestros problemas: «ojo por ojo y diente por diente!» Esa ley antigua que se abolió y cambió por la ley del AMOR al «rasgarse el Velo». Aún peor, lo frecuente es que la violencia se genera sin antes haber una causa precisa, de forma espontánea, ya por ira o por enfado; luego esa acción en exceso se traduce, en agresión, en furor, en atropello, en coacción, en terrorismo, en violación, manifestándose de manera abrupta con el único propósito de vejar a la victima. Este aspecto lo describo de modo general, social. En lo privado, qué decir? Huelgan ejemplos.

La violencia se caracteriza por hostilidad y crueldad de forma abierta, pero hay otras formas diferidas que también son expresiones violentas, solo que son «justificadas» con mil razones. Lo que más llama mi atención es que nos «venden» un producto fruto de la violencia y luego no queremos aceptar que la consecuencia sea la propia violencia. «El de grande ira llevará pena; y si usa la violencia, añadirá nuevos males.» [Proverbios 19: 19]

Esta semblanza de la M. Teresa de Calcuta, en el año 1994, es esclarecedor: «… La amenaza más grande que sufre la paz hoy en día es el aborto. … Si aceptamos que una madre pueda matar a su propio, ¿Cómo podemos decir a las personas que no se maten entre sí?» ¿Les da que pensar?, Ojala!

Si observamos, en todas las filosofías de hombres, que expresan la indefensión de los oprimidos por los opresores y que la solución de los mortales es: el exterminio de los opresores para liberar al oprimido… (que no se yo que haya dado buenos resultados, porque al cabo de siglos, siguen los frutos de aquella violencia y veo que son perpetuos); ¿no sería más intenso y resolutivo no ir contra el natural modo de proceder?, que es eliminar el pecado en sí! El violento dejar de ser violento y el que hace daño dejar de hacer daño!

Mirad esta otra «filosofía«: » -No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres.
No os venguéis vosotros mismos…, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor… Si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.» [Mateo 5: 44]