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Un protocolo, es la secuencia detallada de un proceso de actuación para llegar a un resultado siempre igual, de forma organizada y segura, ejemplo: ante un enfermo, se diagnostica la enfermedad y para curarle se siguen pasos ya estudiados que seguramente llevaran a la curación. Para haber llegado a la conclusión que es valioso ese «tratamiento» primeramente fue sometido a PRUEBA, a examen y experimento de las cualidades de dichos medicamentos o acciones probando que ocurrirá la curación de dicha enfermedad.
Al enfrentar una PRUEBA «los pelos se nos ponen de punta,» ya sea por miedo o por la incapacidad que suponemos tenemos para enfrentarla. Probar a alguien (o algo) es hacer examen y experimento de sus cualidades, así que no sabemos de qué va alguien o algo hasta que le sometemos a PRUEBA.
De manera análoga, la Biblia nos plantea un protocolo llamativo:
La tribulación–>* búsqueda y acercamiento a Dios (potencia la humildad) –> obediencia–> paciencia–>se prueban los corazones y la fe, como el oro con fuego–> esperanza–> sinceridad en el amor–>abundancia de gozo–> se alcanza la Bendición o la corona de Vida. [ *–> provoca o produce]
Dice el profeta: «Oh Jehová de los ejércitos, que pruebas a los justos, que ves los pensamientos y el corazón…» [Jeremías 20: 12]. Por esto fue que Job declaró: «Mas él conoce mi camino; Me probará, y saldré como oro.» [Job 23: 10]. Y el salmista dijo: «Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; Examina mis íntimos pensamientos y mi corazón.» [Salmos 26: 2] Y un día, según el discípulo Juan, Jesús dijo a Felipe: «- … ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había de hacer.» [Juan 6: 5- 6]; afirma Pablo, que consideraba la prueba una bendición: «Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones…» [Romanos 5: 3- 5] Pedro aclara aún más el objetivo de la prueba: «Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría.« [1ª Pedro 4: 12- 13]
Y la PRUEBA no será mayor que tu capacidad, ten la confianza en su Palabra y guárdala:
«Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra.» [Apocalipsis 3: 10]

