Hola!
Los refranes son basados en un cúmulo de experiencias humanas y que algún avispado los inventa en un momento y quedan para siempre porque expresan la realidad de algo. Estos son clásicos: «Haz bien y no mires a quien,» «Cuando se cierra una puerta otra se abre,» «Al mal tiempo buena cara,» «No hay mal que dure 100 años ni cuerpo que lo resista,» «Guerra avisada no mata soldados,» «No hay mal que por bien no venga,» «Lo cortés no quita lo valiente,» «Quien tiene boca se equivoca.» «Quien tiene un amigo tiene un Central.» Y así miles más.
Lo curioso es que de memoria sabemos muchos refranes, porque son «pegajosos en su rima» o de tanto escucharlos a nuestros mayores, o porque son aplicables a situaciones cotidianas.
Pudiéramos auto-evaluarnos de un 9 o al menos 7, en la memorización de refranes… !seguro que sí! Y, ¿en la memorización de versos de la Biblia, qué evaluación obtendríamos? !Ahí… bueno… algún que otro!… Ciertamente no es una obligación, ni siquiera es «tan» necesario, aunque honra y conocer versos bíblicos nos facilitará hablar con propiedad en muchas circunstancias: al predicar, al aconsejar y al mostrar con ejemplos una determinada lección de la vida.
Hay versos que son claves para enseñar de la Palabra y del obrar de Dios, leamos algunos:
«En el principio creó Dios los cielos y la tierra.» [Génesis 1:1]
«El principio de la sabiduría es el temor de Jehová.» [Salmos 111: 10]
«Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.» [Salmos 119: 105]
«Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.»[Juan 3: 16]
«El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.»[1ª Juan 4: 8]
Hay técnicas para mejorar la memorización. Aplicarlas puede te sean útiles:
- Versículos que te impactan en una lectura al revelar la Verdad de un asunto. Esto te da la oportunidad de «explotar» esa enseñanza y memorizar el verso: escríbelo, repítelo, y luego al relacionarlo con la experiencia personal que te ha mostrado siempre lo recordarás.
- Escribir un verso en una pequeña tarjeta, que lleves contigo te permitirá ir repitiéndolo en el transcurso del día, en momentos de inactividad y facilitará quedarte con él en la mente.
- Subraya el verso en tu Biblia. El resaltar un versículo lo hace llamativo a la vista.
- Medita sobre el pasaje memorizado, sobre todo ya al final del día, antes de dormir, así también tu mente queda llena con la Palabra de Dios mientras te quedas dormido.
- Orar para que el Señor te dé memoria y sabiduría es el principio de esta «técnica.»
Lo útil de memorizar versículos bíblicos es que es una de las formas de renovar la mente. Dice Pablo que …» transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.» [Romanos 12: 2]

