martes 14/07/2020

Hola!

Un árbol (con su raíz y sus frutos) es producto de la germinación de una semilla, que fue sembrada en una tierra fértil. Para que un suelo sea fértil (en agricultura) debe cumplir algunos requisitos: disponer de un conjunto de materias orgánicas e inorgánicas capaces de sostener la vida vegetal. Debe tener una profundidad determinada y cubrir un área adecuada para, según la especie de árbol, pueda la raíz profundizar y extenderse. Así que un SUELO bueno es necesario para que germine la SEMILLA.

Semilla: es el grano que al caer o ser sembrada produce plantas de la misma especie. En el ámbito humano se considera la semilla como una cosa que es causa u origen de que proceden otras.

Volvamos a la similitud entre estos elementos y el desarrollo de la Fe cristiana en nuestras vidas. [Lee Mateo 13]

Entonces, la SEMILLA es la Palabra, la Buena Nueva, el Evangelio. La TIERRA fértil será nuestro corazón, que deberá estar dispuesto a recibir la semilla, es importante la disposición, (abrir la puerta del corazón voluntariamente) sino, caerá fuera y la semilla perecerá o, tal vez, sea recibida la Palabra, pero si hay aflicción (que la habrá) aparecerá la duda y la Fe sucumbirá. Puede que entre la semilla al corazón, pero está tan ocupado por los afanes de este mundo que que la semilla no llega a germinar porque no es una tierra desocupada de ídolos. Y está la tierra que está disponible, que es fértil y permite que la semilla sea escuchada, hace todo por escudriñar la Palabra, así cuidarla y entenderla … por supuesto crecerán frutos que madurarán, según los dones recibidos.

Un detalle: en una tierra fértil y disponible pero sin vigilancia … junto a la buena semilla puede ser sembrada la cizaña (por el enemigo), y aquí se perdería al final la cosecha útil.

Lógicamente el árbol, con su raíz y sus frutos nos representan, en cuanto a nuestra Fe, la cual se sustenta por estar arraigada en Cristo. La Fe crece como un árbol, fructificando en su momento, prosperando en los dones espirituales, por los cuales se entenderá el estado de madurez espiritual, mostrando el cuidado que se ha tenido con la semilla que se guarda en los frutos maduros, y podrá ser visible a través del buen testimonio. Los frutos serán perfeccionados según sea preservada la SEMILLA en su conocimiento y puesta en práctica.