lunes 06/07/2020

Hola!

La indefensión nos hace sentir mal pues nos coloca en un estado de vulnerabilidad, lo que nos hace dudar, temer y entristecer. Si tomamos sol: ya que los rayos ultravioletas en exceso pueden ser dañinos a nuestra piel usamos «protector solar,» si comienza a llover tomamos un paraguas para no mojarnos, si nieva inmediatamente nos cubrimos para no congelarnos, y así en muchas circunstancias físicas de la vida: vivimos dentro de estructuras fuertes que nos protegen del clima y nos dan intimidad. Para no estar enfermos el Sistema Inmune natural tiene sus «defensores» para eliminar los gérmenes nocivos, lo apoyamos ejerciendo medidas higiénicas. Así, también hemos inventado todo tipo de artilugio que nos lleva a sentirnos protegidos: para-rayos, para- choques, gafas para soldar, caretas antigás, mascarillas! y miles más.

La humanidad hasta hoy, se la ha pasado documentándose para inventar toda clase de «cosa» útil para perpetuar la integridad física, y a la par, de modo contradictorio, ha inventado toda clase de herramienta capaz de destruir esa integridad!, un ejemplo son las armas de guerra, que hieren y matan, y luego no queda de otra que desarrollar otras armas protectoras!

El ESCUDO, clásica arma para ejercer auto protección, se lleva embrazada, para cubrirse y resguardarse de las armas ofensivas y de otras agresiones. La utilidad del escudo radica en que resguarda de un peligro rodeando al objeto a proteger con una gran placa de fuerte metal.

Hay otra acepción en el diccionario: hacer de escudo es resguardar de perjuicio o peligro, amparar, favorecer, defender, ser salvaguarda. Sirve para brindar protección, custodia, acompañamiento, garantía y refugio.

Es ilustrador lo que dice el salmista: Salmos 18, 89, 91, 115, 119 y otros muchos… es repetitiva la invocación al Señor como escudo!

«Jehová, … Mi escudo, y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio» – «En cuanto a Dios, perfecto es su camino, Y acrisolada la palabra de Jehová; Escudo es a todos los que en él esperan.» – «Me diste asimismo el escudo de tu salvación» –  «Porque Jehová es nuestro escudo» – «Con sus plumas te cubrirá, Y debajo de sus alas estarás seguro; Escudo y adarga es su verdad.» – «Los que teméis a Jehová, confiad en Jehová; El es vuestra ayuda y vuestro escudo.» – «Mi escondedero y mi escudo eres tú; En tu palabra he esperado.»

Y es muy aleccionador lo que dice la Palabra en Efesios 6: 16: «Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.»

Entonces aún hoy, una forma y manera de protegernos, una única manera: sujetar con firmeza el escudo de la fe, que es perfecto para no ser alcanzados por las ofensivas que nos rodean, es la protección que nos ha regalado Dios.