viernes 03/07/2020

Hola!

Hoy, siguiendo el hilo conductor del tema sobre verdad y medias verdades que tratamos ayer, hablemos de lo más usual con que topamos por estos tiempos: “El intento deliberado, de ocultar, generar y/o manipular de algún otro modo información sobre hechos y/o emociones… con el fin de crear o mantener en otra/s persona/s una creencia que el propio comunicador considera falsa.” (*)

Mentir: Decir o manifestar lo contrario de lo que se sabe, cree o piensa. (Según DRAE)

Socialmente hablando, la mentira se ha hecho cotidiana, es difícil deslindar dónde está la verdad y dónde la mentira. Entre tantas redes sociales y tanto “postureo,” (simulación, falsa apariencia), entre tantas vías (internet, tv, radio, periódicos, revistas, etc.) para describir “noticias,” y entre tanta libertad de expresión: la verdad se extravía en un campo de lechugas! Siendo contradictorio este punto, pues a mayor acceso a la información se podría entender que hay más posibilidades de contrastar la información (valga la redundancia). Precisamente ese Tsunami de información arrasa con la austeridad de la verdad, hace confusa la supuesta realidad, se cuenta  una media verdad y se ilustra de tal manera que no parece mentira.

El engaño es un arma antigua de la humanidad! Es fácil salir de un “aprieto” diciendo mentiras: “Ahora, pues, di que eres mi hermana, para que me vaya bien por causa tuya, y viva mi alma por causa de ti.” [Génesis 12: 13. ] – dijo Abram a Sara cuando llegaban a Egipto. 

Éticamente hablando, la mentira, el engaño se consideran moralmente negativas, ya que conscientemente se tergiversa la verdad de un hecho, acontecimiento o emoción violando el principio de honestidad: “No hurtaréis, y no engañaréis ni mentiréis el uno al otro. Y no juraréis falsamente por mi nombre, profanando así el nombre de tu Dios. Yo Jehová.” [Levítico 19: 11- 12]

A título personal, la mentira como toda conducta, deriva en consecuencias: “Destruirás a los que hablan mentira; Al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová.” [Salmos 5:6] La práctica de mentir se convierte en un status tóxico que provoca angustia en el sujeto al temer ser descubierto, y en muchas ocasiones una puerta giratoria que vuelve siempre al embuste.

Varios tipos de mentiras:

  • La mentira piadosa, aquello que se dice para proteger. Por esa razón se justifican, evitar daño en otro constantemente llegará a ser no funcional y tal vez se evitaría siendo cuidadoso al hablar en verdad para no causar ese daño.
  • La mentira de ocultación o por omisión. Muchas veces se cree que se protege a otro o a uno mismo si se oculta una realidad, o simplemente se ejerce para ocultar un engaño anterior.
  • La mentira que tiene apariencia de verdad, exige un esfuerzo mental porque teje una historia falsificada, sin filtros o límites, incluso cuando se sabe que de esta forma se daña a los demás.

Esta es la exhortación: 

Los labios mentirosos son abominación a Jehová; Pero los que hacen verdad son su contentamiento.” [Proverbios 12: 22]

“No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos y revestíos del nuevo…” [Colosenses 3: 9- 10]

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*(Masip, Garrido y Herrero, 2004, p. 148)